Manuel Carpio ‘Juanillorro’ es un artista todoterreno. Solidario, intuitivo, sensible y ambicioso, este joven cantaor de La Plazuela lucha cada día por hacerse un nombre. Recién llegado de Japón, el jerezano cuenta las horas para su debut en solitario en Villamarta, donde participará en el Homenaje a Tío Borrico.

Hablemos de sus principios, ¿cómo empezó usted en esto del cante?
Empecé desde muy pequeño cantando en los bautizos y comuniones con mi gente. De chico veía a mi prima Manuela Carpio cantar y bailar, veía a mi padre cantar y a mí me llenaba. Una vez me dio por cantar en una comunión y empezaron a salir cositas. Recuerdo que debuté en la Peña Pepe Alconchel gracias a Pepe Navarro, que ha hecho mucho por mí y por los jóvenes. Aquello sería por el año 92, y a partir de ahí he ido creciendo en el mundo artístico. He estado en la Peña Antonio Chacón, y en diferentes peñas de Jerez y bueno en diferentes tablaos. Al principio estuve cinco años en el Lagá de Tío Parrilla, después he estado en el Tablao Cordobés de Barcelona, en fin, he estado en varios tablaos trabajando y haciendo cositas.

Lo de Juanillorro, ¿de dónde viene si usted se llama Manuel?
Viene de mi padre. Como a mi padre le decían Juanillorro cuando le gente se quería referir a mí decían ‘El niño de Juanillorro’, y como me lo decían tanto se me quedó para los restos. Murió mi padre hace nueve años y se me quedó el nombre, que llevo con orgullo.

Usted vive del cante a día de hoy, pero años atrás ¿pensó en dedicarse profesionalmente a eso?
Sinceramente no lo pensé nunca, lo que pasa es que en la vida las cosas te van llegando y como el que no quiere la cosa. Hay veces que te ocurren cosas y luego las piensas y te resultan extrañas, te quedas sorprendido. De todas formas y aunque como de esto no me considero artista porque me queda muchísimo por aprender.

Porque usted comenzó tocando la guitarra, ¿no?
Bueno, en realidad empecé tocando las palmas, yo era palmero. Al principio iba con Ezequiel Benítez, con el bailaor Juan Tejero…La guitarra también la tocaba, y la toco, pero ahora me dedico al cante, me gusta y me llena más, aunque eso no quiere decir que cuando haga falta ahí está Juanillorro para hacerle compás a mis compañeros.

¿Qué tipo de cantaor se considera que es?
A mí personalmente me gusta cantar más ‘pa’ bailar, me considero un cantaor de atrás. Delante he tenido mis oportunidades, aunque lamentablemente en Jerez muy pocas, sólo en peñas. Me gusta más atrás porque uno tiene menos responsabilidad y así me refugio más, me busco más. También canto delante, aunque prefiero estar detrás, la verdad. De hecho, he estado trabajando con Juan Tejero, he estado con mi prima Manuela Carpio, con Miguel Ángel Heredia, con María del Mar Moreno, siempre detrás. Luego también he hecho fiestas privadas con los grandes, con José Mercé, El Torta y demás. También estuve un tiempo con Sabor Jerez, el grupo de Fernando Moreno, pero ya digo, lo que me gusta es cantar ‘pa’ atrás

¿Cómo es Juanillorro en el día a día?
Una persona que nunca está parada, soy bastante activo porque ya se sabe, si uno no va a buscar el trabajo no hay nada que hacer. La gente no va a llamarte a tu puerta, tú tienes que ir a la suya para que te vayan saliendo cosas. Ahora he estado dos meses en Japón gracias al bailaor Miguel Ángel Heredia y ha sido una experiencia muy buena.

Por sus palabras se le ve una persona agradecida con todo el que le ayuda, ¿a quién le debe más?
Hombre, por supuesto a mi gente que han sido los que me inculcaron esto, pero también a otra gente. Le debo mucho al guitarrista Miguel Salado, que me ha ayudado tela, a Miguel Ángel Heredia, que me ha sacado de muchos apuros. Gracias a él estoy donde estoy. También a mi tío Juan Parrilla que me dio trabajo en el Lagá al principio y allí estuve cinco años aprendiendo muchísimo. Y alguno que se me olvida.

Domina usted un buen abanico de cantes, pero ¿con qué palo se siente más identificado?
A mí la soleá, la siento de una manera que no siento los otros palos. La seguiriya me encanta y la bulería, ya ves, pero no sé por qué me identifico más con el cante por soleá. No sé si será porque como mi padre la cantaba también, cuando la canto me acuerdo mucho de él. Llevo la soleá por bandera y con ella siento algo que no lo puedo explicar.

La grabación del disco ‘Nueva Frontera del Cante’, ¿qué supuso en su carrera?
Hombre, para mí ha sido un gran orgullo trabajar con quien he trabajado. Que gente como Gonzalo López, Alfredo Benítez o José María Castaño se acordaran de toda la juventud de Jerez fue muy importante. La verdad es que hemos hecho muchas cosas con él, lo que pasa es que ahora está la cosa muy mala y a veces es complicado mover a tanta gente. Pero para mí ha sido muy importante, es un disco muy bueno.

Por hablar un poco de su experiencia más cercana. Cuéntenos cómo ha sido ha sido su paso por Japón, del que acaba de llegar…
Es una experiencia muy buena, pero muy agotadora. El día a día allí es como cuando se exprime a una balleta. Allí te exprimen. Te levantas por la mañana y te pones cuatro horas a ensayar, y después por la noche actuas en teatro o en salas, donde te toque. Eso es levantarte a la una de la mañana y acostarte a la una de la noche, sin parar. Así me llevado dos meses. Estoy hasta más delgado. Pero bueno, que no falte porque ir a Japón te salva la vida. Ahora pienso ir otra vez en marzo, aunque será solamente un mes. Ahora he estado con Miguel Ángel Heredia, Saray García, Rocío Romero, Ismael Heredia y yo, y ahora para marzo viene también Miguel Salado, Maloko y Soraya Clavijo.

Y se acostumbra uno a una cultura tan diferente. ¿Cómo lo hace para comer?
Allí me he ‘jartao’ de comer pescado crudo, el sushi que le dicen. Hay que acostumbrarse a lo que hay y en ese sentido yo no tengo problemas. Yo no he pasado hambre, porque me como lo que sea….En verdad hay de todo, hay hamburguesas y de todo, pero echo de menos lo que me estoy comiendo ahora mismo (mira la tapa de ensaladilla que saborea) y los potajes de mi madre (risas). Pero bueno, es una cultura diferente y no veas la gente que hay.

¿Y tanto tirón tiene allí el flamenco?
Totalmente, allí es como una religión, la gente siente pasión y admiración por el flamenco y eso es muy bonito. Si se valorara así el flamenco aquí otro gallo cantaría. Y en Jerez más todavía, porque realmente creo que en el mundo del flamenco Jerez es muy pobre. Se debería de apoyar más esto en esta tierra. La verdad es que me da coraje hablar de esto porque dicen que Jerez es la cuna del flamenco y en realidad no hay nada. Ponen la excusa del dinero pero se pueden hacer muchas cosas, no sólo con dinero se hacen las cosas.

Siguiendo con la actualidad. Debutará en Villamarta con el Homenaje a Tío Borrico, ¿qué supone esto para usted?
Estoy muy ilusionado, es una oportunidad muy importante para mí. Estando en Japón recibí un correo de Gonzalo López y José María Castaño para estar en el Homenaje de Tio Borrico y le dije que sí. No pregunté ni el dinero ni nada, porque soy así, pero luego cuando he visto los que venían me he puesto malo. A ellos les debo mucho también porque se acuerdan de mí. Que tenga que venir la BBK de Bilbao a Jerez para apoyar el flamenco es muy fuerte. Pero bueno, estoy orgulloso y contento y voy a intentar hacerlo lo mejor posible.

Ha dicho antes que no preguntó por el dinero ni nada. La verdad es que usted es una persona solidaria, siempre está en todos los actos benéficos y demás…
Sí pero luego cuando llega la hora de la verdad nadie se acuerda de mí. Cuando no hay dinero me llaman ‘pa’ que haga una cosita y allí está siempre Juanillorro, pero cuando hay que llamarlo para un Viernes Flamenco o algo así, nada de nada.

¿Es ahora un cantaor más maduro?
Yo creo que sí. Cada año que pasa la responsabilidad es mayor y eso te hace madurar en el cante. He visto vídeos míos de hace años y la verdad es que se nota. Además, cantando atrás he aprendido mucho. Por ejemplo, la primera vez que fui a Japón sólo cantaba soleá, seguiriya, bulería, malagueña y poco más, sota, caballo y rey. Pero cuando fui esta vez me dijeron que me preparara otros cantes. Vinieron bailaoras japonesas, que no veas cómo bailan, a mí me han hecho llorar, y me dijeron que cantara tangos de Málaga, garrotín, guajira, farruca, caracoles…He tenido que estar dos días sin salir de casa ensayando, pero eso me ha servido para aprender esos cantes por eso digo lo de maduro.

Eso está cambiando en Jerez, los cantaores de la tierra han superado la sota, el caballo y rey de la soleá, la seguiriya y demás. ¿Lo cree así?
Completamente, los jóvenes nos preocupamos de aprender otros cantes. Es cierto que aquí en Jerez nadie te pide garrotín, guajira o caracoles…Bueno, cuando me piden caracoles, le digo, ‘sí, caracoles con tomate’ (risas). Eso aquí no lo piden pero por ahí fuera uno debe estar muy preparado. A mí no me gusta estudiar, tengo el graduado y no sé ni cómo, pero sí que soy consciente de que hay que tener una base.

¿Ha tenido un espejo en el que mirarse en el cante?
A mí Tío Borrico. Siempre lo he escuchado a él, lo tengo metido en la cabeza. Ojalá lo hubiera podido conocer en persona, pero no pudo ser. También he aprendido mucho de Antonio Malena.

Para ir terminando, ¿qué cambiaría del flamenco?
Quitaría la envidia que hay entre los artistas, el poco compañerismo que existe, y en la tierra donde más lo hay es en Jerez. En lugar de la tierra del flamenco ésta es la tierra de la envidia. Te tiran la piedra y te esconden la mano, y como hay tantos, no sabes quién es. Es una pena, y eso lo quitaría.

FRAN PEREIRA