En un escenario con encanto, en el que se ha disfrutado de tardes de puerta grande con Rafael de Paula, o con los mejores momentos del El Torta, Miguel Poveda cosecha un gran éxito en la presentación de su último trabajo discográfico ‘Artesano’. Con un lleno absoluto, la noche comienza con un vídeo de presentación en el que queda patente el respeto que éste procesa a nuestra tierra, y el cariño que tiene a los artistas de aquí, con los que ha compartido bastantes ratos de juerga según mencionó. Tras ello Poveda sale al proscenio recibiendo un largo y caluroso aplauso de los asistentes, que de principio se entregaba al artista a pesar de no haber interpretado ninguna de sus canciones. En compañía de el Londro, Cantarote y Carlos Grilo haciendo compás en una mesa, con sus guitarras habituales Bolita y Edu Guerrero, y sus fieles percusionistas Antonio Coronel y Paquito González, Miguel comenzó la noche con la soleá apolá fundiéndolo en ocasiones con la soleá más tradicional, pero que cuesta reconocerla por su gran personalidad a la hora de interpretarla, a veces parece que se trata de unos estilos sin crear.

Tras ello y del mismo modo en cuanto a la personalidad en la ejecución llegó la malagueña de la Peñarnanda, concluyéndola con los verdiales que ya hacía Camarón en sus comienzos. Con un público a favor y con ganas de disfrutar del flamenco menos convencional, el cantaor con un “viva Cai” se arrancó por alegrías con una gran sabor marinero al que se sumó el baile de la Lupi. Con bata de cola y sin apenas taconear, la bailaora resultó la sorpresa de la noche para los aficionados, ya que supo interpretar sus distintas apariciones de una manera tradicional y desde lo más profundo del este arte, parece mentira que sin taconear se pueda bailar flamenco. Aparece entonces la guitarra jerezana de Manuel Parrilla en el escenario, acompañando los tientos y sus cascabeles de fondo. Con cierta prisa, o quizás por lo corto que se hacía el tiempo allí, Diego del Morao, aplaudido y admirado, acompañó al cantaor por bulerías de Cai, acordándose entonces de la crisis de este país y del 21% de IVA, “que vergüenza señores”, expresó. Dando de nuevo las gracias a Jerez y su gente, quiso mostrar el porqué de su premio minero, con ese estilo de la Unión, interpretándolo con gran sabiduría sobre los cantes del levante, por algo es de Cataluña. Seguidamente, y recalco lo de un público encandilado, reivindicó el papel de la mujer en la actualidad, apoyando su libertad y el amor, dedicándoles una copla titulado ‘La Ruiseñora’ que provocó un aluvión de aplausos a ese sector femenino que siempre lo acompaña.

De nuevo Manuel Parrilla se sienta a la izquierda del cantaor para acompañarlo en un duro encuentro, con la seguirilla, cantarla aquí adquiere una dificultad complementaria, aquí se creó con Manuel Torre o Paco la Luz, y eso se notó. Aún así supo echarle coraje y salió de una batalla de la mejor manera. Parrilla sublime. Llegó entonces uno de los momentos con más arte de la noche, Jerez y Triana se unen con los tangos ‘Triana, Puente y Aparte’, en los que interviene aparte de Miguel, las voces de las Peligros, Joaquina Amaya y Ana Mari González, entre los tres lograron cautivar a los asistentes con el compás de la Cava de los Gitanos, y de nuevo con el baile de la Lupi nos hicieron trasladar a los patios más flamencos de Sevilla, cerquita del Altozano. ¡Qué arte hay también en Sevilla!. Con un poco de calma cambió el tercio con los fandangos por soleá, recordándonos

a las hermanas de Utrera, para volver de nuevo a la capital andaluza, y sus sevillanas ‘Con Luna y Media’. Ya su arte-sano había cautivado a la totalidad del público que seguía disfrutando minuto a minuto, más cuando sonó la Nana de los Rosales, y las alegrías Serafino recordando a los maestros Manolo Sanlúcar y Paco de Lucía.  Para concluir esta completa y primera parte dedicada al flamenco, Poveda hizo llamar a las jerezanas guitarras de Parrilla y Morao, una generación heredera del compás que da la tierra, sus predecesores ya triunfaron sobre ese escenario en infinidad de fiestas de la bulería, de la misma forma que éstos lo hicieron ayer. Hay que destacar el toque por bulerías de Jerez, el cante y el baile. El cante de otro heredero, legatario de un metal inconfundible del barrio de San Miguel, del Cerro Fuerte, de su tía Paquera. La maestría a pesar de su edad que Jesús Méndez muestra cada vez que sale a un escenario impacta y gusta, y triunfa. Apareció en esos momentos el duende desde el público, no tanto por el tamaño de su persona sino como por la espontaneidad de Triana, una niña que cada vez baila mejor, que se convierte en prodigio con su baile por bulerías, que acabará quizás como en otros casos similares a medida que vayan cumpliendo años, pero que por ahora, es un gran artista.

Terminó así la primera parte, la flamenca, dejando paso a las coplas, que también sonaban flamenca, como la de ‘El último minuto’ , ‘Coplas del quere’, o la que en homenaje al paisano Antonio Gallardo y de manera improvisada realizó Miguel, esa de ‘La luz de tus ojos grises’. El cantante, en esta parte del espectáculo, contó con la gran colaboración del maestro pianista Joan Albert Amargós, que hizo notarse con la sensibilidad de sus manos, al ritmo que marcaba las románticas coplas de Rafael de León. Entre canción y canción el artista aprovechaba para expresar sus animadversiones políticas, defendiendo a la música como evasión a la situación actual.

Quiso concluir su intervención en Jerez con su particular homenaje a Camarón en el vigésimo aniversario de su muerte a través de uno de sus mayores éxitos, ‘La Leyenda del Tiempo’, y digo quiso, porque a petición del público Poveda salió entre vítores al escenario para recibir los aplausos e interpretar otro par de coplas entre las que se encontraba ‘Tres Puñales’, puso la plaza boca abajo, el gentío gritaba, aplaudía, apenas dejaban que hablase el protagonista… Para colmo de toda euforia, en un improvisado fin de fiesta,  Joaquín Grilo se paseó por las tablas entre alfileres de colores, mientras tanto, el público tocaba las palmas por bulerías siguiendo el compás de los artistas y eso sólo ocurre en Jerez.

Miguel Poveda triunfa en Jerez, la tierra de Lola Flores, de La Paquera, de Moraíto, de Terremoto, de Parrilla… todos finalmente tuvieron que ver en el espectáculo, largo a la vez que en cierto modo efímero para los que allí se encontraban, que jaleaban en ocasiones con ¡Qué grande eres! Al César lo que es del César, no todo el mundo llena una plaza de toros, no todo los artistas dan tres horas de espectáculo, no todos los flamencos se comportan en el escenario, no todo el mundo canta igual por seguirilla. No todo el mundo triunfa en Jerez y él lo hizo.

TEXTO: JUAN GARRIDO