Con una dilatada carrera en los tablaos de Sevilla, Madrid y Barcelona, Miguel Ángel Heredia regresa a Jerez para seguir cosechando los éxitos que obtuvo cuando era niño. Es un claro ejemplo del baile más tradicional de su tierra, defensor de lo jondo pero con una mente abierta a los nuevos tiempos. Sueña con recibir la oportunidad de bailar en el Festival de Jerez para demostrar que está en su mejor momento.

Estuvo hace varias semanas en ‘La Luna de San Juan’, ya hacía tiempo que no se le veía por Jerez…
Hacía mucho tiempo. Tengo que agradecer a la Peña la Bulería que se acuerden de mí en tantas ocasiones, porque los demás parecen que se han olvidado de que bailo. A mí me encanta el baile, me encanta bailar en todos sitios, pero sobre todo en Jerez. Me han llegado a decir que si ahora soy modelo en vez de bailaor y yo me encuentro en mi mejor momento para bailar.

No tiene antecedentes bailaores ¿cómo le dio por el baile?
En mi familia sí han bailado pero ninguno profesionalmente. Es verdad que no tengo antecedentes artísticos aunque desde muy pequeño me gustó el flamenco porque lo escuchaba a través de la afición de mis padres. Yo ponía mi radio-casete y escuchaba a Terremoto o a Agujetas y bailaba mirándome al espejo encerrado en mi habitación. Desde ahí mis oídos se acostumbraron a ese cante que cada vez se oye menos.

¿Fueron los tablaos los que te hicieron ser un profesional del baile?
Aprendí en academias, pero lo de ser artista lo notas cuando entras en un tablao. He bailado en muchos escenarios, teatros, hasta en conciertos de rock and roll y donde más me gusta bailar es en un tablao. Cuando digo tablao me refiero a los de fuera, los de Jerez no tienen nada que ver con lo que entiendo por un tablao. No están mal, pero en Sevilla o en Barcelona  se respira un ambiente de profesionalidad y de historia, se respira duende. Es una pena que en Jerez no haya un tablao en el que se respete al artista y al visitante. Fuera de Jerez todo es tan distinto…

Has actuado hasta en África…¿es igual el público de fuera que el de Jerez?
En Jerez el público es más exigente, incluso criticón. No te perdonan ni un simple fallo. En el extranjero el público es muy agradecido, en África por ejemplo el teatro se llenó a pesar de que la entrada era cara, se vistieron con sus mejores galas y allí estaban con toda su ilusión. En Japón lo que más me llamó la atención fue que sabían decir el olé a tiempo y además te hacen sentir como una estrella. Cada vez que voy allí regreso con las pilas cargadas porque sé que debo seguir en mi línea. Y por supuesto, he de reconocer que Japón me mantiene económicamente.

¿Cómo le fue en Cádiz, en el concurso de la Peña la Perla?
Es la primera vez que me he presentado a un concurso, no me llamaban la atención y, sobre todo, pensaba que no estaba preparado para ganar. En esta ocasión me encontraba muy seguro y el público sí respondió como esperaba, el jurado no. No quiero pensar que los concursos están amañados, pero lo del otro día en Cádiz me resultó extraño, porque el nivel no era alto. Los jurados de concursos buscan algo en el baile que yo no tengo. Ganar un premio viene bien para trabajar luego en el Festival de Jerez, por ejemplo.

En el Festival le hemos visto en solitario sólo en peñas ¿preferiría otros escenarios?
Compañeros de mi generación sí han estado en Sala Compañía pero yo nunca he tenido la oportunidad. Me encantaría bailar en solitario en el Festival de Jerez, pero que no sea en una peña. He colaborado con compañías y me he dado el lujo de rechazar proyectos porque no entraban en mi estilo de baile, prefiero lo tradicional a tantas novedades. Para mí no todo es el dinero, prefiero irme para mi casa satisfecho de haber bailado tal y como soy.

¿Le parece bien que en los Viernes Flamencos se cuente con algunos bailaores de fuera?
Me parece perfecto. Hay que tener la mente abierta y el público de Jerez debe ver otras cosas distintas a lo de siempre, para valorar lo de fuera y poder apreciar lo que tienen en su tierra. Me ha dado mucha alegría ver que Soraya Clavijo forma parte del cartel porque a ella en Jerez no le han dado el sitio que merece y tiene un baile muy la tierra.

Y cómo es el baile de aquí ¿más de manos que de pies?
Sin duda. En Jerez se baila con la cabeza, con el empaque y la mirada. Me encanta ver vídeos antiguos e ir cogiendo de cada bailaora algo pero llevarlo a mi terreno luego. Ese baile de la Torrán, de Tía Juana… no se debe perder porque eso es Jerez.

¿Cada vez hay más técnica y menos arte?
Una cosa no está reñida con la otra, cuanta más técnica tenga un bailaor o bailaora más facilidades tendrá para desarrollar lo que quiera hacer. Lo malo es que son muchos los que no tienen nada de arte y eso no se puede aprender. En el concurso de Cádiz bailé por alegrías y el principio lo dediqué a mover las manos, pero parece que no gustó demasiado, prefieren la fuerza y los saltos.

¿Se resiente el baile si no se practica todos los días?
Hay que practicar todos los días porque se necesita mucha resistencia y fuerza en los pies. En mi época de tablaos en Sevilla, bailaba todos los días y desde ahí he notado mucha más seguridad. No hay que abusar de esa fuerza porque agotas al público y te agotas tú. Ahora que doy clases de baile también practico a diario.

¿Y cómo lleva lo de dar clases cuando hasta hace bien poco se la daban a usted?
A mí me apasiona enseñar a bailar, incluso creo que se me da mejor que subirme a un escenario. Ahora me he puesto con ello porque de trabajo ando escaso y el tiempo libre lo dedico a mis alumnas.

Parece que no está muy contento con el trabajo…¿se siente valorado en Jerez?
No demasiado, porque a pesar de mi trayectoria en tablaos y en teatros no me dan la oportunidad que necesito en Jerez para de nuevo triunfar. Sé que soy joven y soy consciente de mis posibilidades, por eso me siento capaz de dar un buen recital de baile en mi tierra.

¿Qué cualidades debe tener un bailaor para triunfar?
Tener arte, compás, figura y sobre todo escuchar mucho flamenco. Es una de las cosas que me han servido para mantenerme en el baile, el disfrutar escuchando y bailando me hace fácil el trabajo y por ello das todo lo que guardas, eso el público lo nota y lo agradece. Yo no puedo desconectar del flamenco, siempre estoy escuchando cante.

¿Cómo crees que está el baile en general?¿Pasa por un buen momento?
No sé contestarte. Hay de todo. Hay muchas ganas de bailar pero ninguna afición. Para mí el baile no es una moda, es un arte.

Con qué artistas te sientes a gusto en un escenarios?
Mi grupo de siempre es el que me hace estar como pez en el agua. Tamara de Tañé me lo pone todo muy fácil y Juanillorro es el mejor cantaor para atrás que conozco de mi generación. Mi hermano Israel a la guitarra me es imprescindible. También me encantan Luis Moneo o José el Mijita. Si algún día monto un espectáculo contaré con Manuel Moneo.

Qué proyectos tienes a la vista…
A mitad de agosto me voy a Madrid quince días como artista invitado en el tablao ‘Las Carboneras’. Es un lujo para mí ser el protagonista esos días en ese gran tablao. Luego me voy a Japón en septiembre, ya te dije que me mantiene económicamente.

TEXTO Y FOTOS: JUAN GARRIDO