El cantaor lebrijano regresa al mercado discográfico con ‘Directo’, un CD+DVD grabado en vivo durante la pasada Bienal y con el que intenta “que la gente aprenda a escuchar y sentir la emoción”.

Háblenos de ese segundo disco que acaba de lanzar, ‘Directo’.
Bueno, es un directo, como bien dice el título, y está pensado para dejarse llevar. Esa es la idea, porque ya se sabe que en el cante hay que dejarse llevar y también aprender a escuchar. Soy de los que pienso que el cante en directo es completamente distinto, el directo te da emoción y te hace percibir las cosas de otra manera.

¿Por qué en directo?
Simplemente porque quería demostrarme a mí mismo que todavía existe un punto de emoción en una grabación, que no hace falta echarle tanta cuenta a los detalles, lo importante es escuchar y punto.

Porque hoy en día parece que estamos sujetos a la tecnología…
Puede ser, pero también hay que tener en cuenta que la tecnología nos ha puesto las cosas muy fáciles. Hoy día no hay un artista que no tenga en su casa un cuarto de grabación y que no haga maravillas con el famoso programa ‘Pro-tool’. Luego, ya la mezcla es otra cosa y se encarga a especialistas para que todo se escuche como debe. Es lo que tiene esta era digital, y eso ha afectado también al flamenco.

Pero el flamenco no es tan perfecto como a veces parece…    
Claro que no, el flamenco no es perfecto, todo lo contrario, es visceral, pero eso últimamente ha pasado a un segundo plano, nos hemos dejado llevar por esa marea de la perfección y ahí se nos ha ido mucho. Yo defiendo por encima de todo el directo más que el estudio, y este disco es el mejor ejemplo. Cantando en directo también se pueden hacer las cosas bien.

¿Qué se gana con un disco en directo?
Se gana emoción, como he dicho antes, pero también se capta cómo la adrenalina se dispara encima del escenario y sobre todo los aplausos del público, el calor del público da mucho a un artista.

Este nuevo trabajo es una autoproducción. ¿Cuesta mucho sacar un disco?
Cuesta la propia vida porque ya desde hace años el mercado discográfico está muy mal. A ello hay que unir la crisis que hay en el país y todo el tema de la cultura, el IVA y demás. Pero a nosotros no nos queda otra que estar ahí, tenemos que seguir mostrando al mundo nuestros proyectos para intentar consolidarte como solista y seguir trabajando. Eso no es fácil.

Quién le iba a decir a usted que para ser cantaor habría que autopromocionar el disco y meterse casi a productor…
(Risas) Sí, son los tiempos que corren, hoy en día, tal y como se ha puesto todo, uno tiene que defender su trabajo con uñas y dientes y bueno, nadie mejor que uno mismo para luchar por mi proyecto. Yo me le estoy poniendo muchas ganas y lo asumo como una etapa más, sé que es difícil porque cuando uno no conoce determinadas cosas cuesta trabajo acertar, pero bueno, gracias al apoyo de mi gente y de El Mandaíto producciones, que se están dejando la vida, el proyecto de CD+DVD es una realidad. Ahora sólo espero que la gente lo disfrute, eso es fundamental.

El próximo día 2 lo estrenará oficialmente en el Teatro Quintero…
Sí, la verdad es que ya tengo ganas de que eso suceda, porque al margen de todo ese trabajo que he dicho antes que hay que hacer a uno lo que le gusta es cantar y subirse encima del escenario. Estoy deseando presentar de una vez el disco y voy a ponerle el alma. Además, va a ser un día muy especial porque esta vez cuento con la colaboración de Eva Yerbabuena, que para mí es un placer tenerla como invitada.

José hace unos días se nos fue otro de los grandes del flamenco, Manuel Molina. No acaba esta maldita racha…
No, es una pena, se sigue yendo gente que ha marcado una época y además una época importante. Creo que es hora de darnos cuenta de que las cosas hay que valorarlas en vida y no cuando ya no están. Para mí Manuel Molina fue un innovador, que marcó una época y que ha dejado un sello inconfundible, no en vano, fue capaz de poner de acuerdo a los ortodoxos y a los vanguardistas y eso es muy difícil. Yo tuve la suerte de conocerlo personalmente, de trabajar con él en estos últimos diez años y aprendí muchísimo, porque era de esas personas que buscan solución a la vida y poseen un amplio conocimiento musical. Además, creo que vivió como quiso hasta el final y eso le hizo ser feliz.

Ya por último, ¿le veremos el próximo día 6 en Villamarta en el homenaje a Rubichi?       
Por supuesto, el día 6 si Dios quiere estaré en Jerez para colaborar con la familia en ese homenaje a Diego, una persona especial y de buen corazón. Estaré allí con sus hijos Domingo y José y bueno, esperemos que salga todo bien y podamos disfrutar de este magnífico cartel.