Rodeado de un público bullicioso y volcado con el protagonista de la noche, Joaquín Marín ‘El Quini’ inauguró la temporada estival flamenca del ciclo Noches de Verano del Ayuntamiento de Jerez con un recital amplio en el que exhibió lo mejor de su repertorio acompañado de varios compañeros de profesión y amigos, que quisieron compartir un momento tan especial.

El Quini, fiel a sus principios, lo expuso todo desde el primer instante, no dejó ni una gota de su esfuerzo para el final, así que de principio a fin dio muestras de su inherente compás y sobre todo de un abanico de estilos y variantes del cante que ha asumido y asimilado tras muchas años cantando para el baile. Quizás por ello también, en ocasiones, tiene incorporado a su manera de interpretar un tempo un poco más acelerado de lo normal, un detalle que no obstante no desmereció su buen montado espectáculo.

Más nervioso de lo habitual, y con la mirada perdida, salió para interpretar una zambra. El piano de Rosario Montoya ‘La Reina Gitana’ había introducido, con esa delicadeza y flamencura que posee en sus manos, una de las piezas musicales de más belleza sonora. A El Quini le pudo la tensión por momentos, pero sí supo llevar el cante a su terreno, sin hacerlo demasiado caracolero, una circunstancia esta en la que los artistas caen con frecuencia si se escucha al genio sevillano, un cantaor que te embruja.

Una vez pasado el primer trago, buscó cobijo en las malagueñas, acompañado por la guitarra de un impecable Juan Manuel Moneo. El tiempo ha ido puliendo la sonanta de este joven tocaor, y así lo dejó patente, ya no sólo llevando el cante po el camino correcto sino ejecutando con maestría falsetas de enorme dificultad. Letras del Mellizo para rematar por abandolaos, otro terreno en el que se desenvuelve a las mil maravillas pues domina los tiempos con facilidad. Alegrías de gran sabor y ofreciendo otro repaso por los aires de Cádiz, llámese romeras o cantiñas, fue lo siguiente.


A continuación, tangos, esta vez con la guitarra de Manuel Jero. Aquí, ya mucho más tranquilo El Quini, un cantaor eminentemente festero, se asentó de lleno, interpretando un puñado de letras y estilos en su mejor versión. Claro está que ayudó, al menos para meter al público en ambiente, la espectacular guitarra de Jerito. Nunca vimos a Manuel con tanto aplomo, aquel caballo desbocado de antaño, en el que el rasgueo y el alzapúa preponderaban en su sonido se ha vuelto reposado, sabiendo incidir en el punto exacto, el que toca la fibra. Sus falsetas levantaron aplausos, por tangos y seguiriyas, normal que entre la gente sonara ese ya famoso: ‘Viva tu pare’.

Caballeroso estuvo El Quini para acordarse, antes de hacer dos letras de seguiriyas y el macho que algunos atribuyen al Planeta, «de Manuel de Barullo, va por él», dijo, ante el aplauso generalizado. El plato fuerte, no obstante, estaba por llegar. Sobre el escenario, el protagonista de la noche fue llamando a sus compañeros de faena, Javier Flores, Miguel Lavi y Luis Moneo. Los cuatro se sentaron cara a cara frente al público para marcarse una tanda de bulerías al golpe de quilates. Cuatro voces completamente distintas se apoderaron de Los Claustros. Javier, con ese aire camaronero, Lavi, con una garganta negra y quejumbrosa, de las que ya no hay, Luis Moneo con ese metal tan limpio como hieriente, y El Quini, recogiendo el testigo de todos en otro alarde de experiencia. Fueron dos las rondas, todas de gran maestría, aunque el público, que sabe bien lo que quiere, disfrutó de la genialidad de Luis Moneo y el desparpajo de Miguel Lavi.

El último retoque no podía llegar de otra manera que por bulerías. El Quini tomó el mando, bajo el soniquete de las guitarras de Manuel y Juan Manuel cedió el terreno a Gema Moneo, esa joven bailaora que aglutina gestos y detalles del baile antiguo con un temperamento y técnica actual. Tiene carisma, y tiene raza y eso gusta. El fin de fiesta sirvió para volver a escuchar al resto de metales, para volver a ver a Gema y sobre todo para disfrutar de otra pataíta de arte a manos de Manuela Carpio que subió de entre el público para reivindicar que en el baile de Jerez Manuela tiene su hueco.

TEXTO: FRAN PEREIRA
FOTOS: PACO BARROSO