El Alcázar de Jerez acogió un año más el estival ciclo flamenco que en esta ocasión cumple su vigésimo séptima edición. La primera de las noches previstas contó con una gran afluencia de público, nada más y nada menos que 700 personas aproximadamente. Si tenemos en cuenta que a la última Fiesta de la Bulería celebrada en la Plaza de Toros sólo asistieron unos 800 aficionados, el dato es cuanto menos curioso. El precio, 10 euros anticipada y 12 euros en taquilla, ayudó mucho a llenar el bello patio de San Fernando del mencionado conjunto monumental.

Este año, como novedad, se había celebrado un concurso para ver qué empresa podía organizar los Viernes Flamencos sin que al Ayuntamiento le costara una peseta. ArteSherry S.L. fue la elegida y así configuró el cartel. Se ha vuelto al formato original en el que el cante toma el protagonismo y la juventud también tiene peso. Ayer fue Isa Fernández la encargada de abrir la muestra. Con una puntualidad rigurosa, la joven jerezana que se hizo cantaora al cobijo de la Reina Gitana, expuso sus credenciales por tientos y tangos, alegrías y bulerías. Apenas 15 minutos tuvo para tal fin, y en conclusión, podemos afirmar que posee buena voz, que tiene compás, y que pertenece a esa nueva generación en la que los cantes cortitos de Jerez quedan más bien olvidados. Las influencias musicales están basadas, pues, en intérpretes como Niña Pastori, Montse Cortés o Remedios Amaya, por citar a algunas. A la guitarra la acompañó José Manuel Delgado.

Tras ella llegó un cantaor que posee el talento y la afición idónea para convertirse en buen profesional. Juan Lara se presentó con toda la humildad del mundo para defender “el cante puro” que ha mamado de su familia. Juan supuso una revelación para el asistente, pues no es de esos cantaores conocidos pero que empieza a abrirse camino con fuerzas y bases. Más dedicado a la saeta en los últimos años, ayer demostró valía y poder. Con el compás que marcaba la gran guitarra de José Ignacio Franco, bien trajeado y al natural, toreó por soleá en la línea de Manuel Moneo, que a su vez camina en los aires de Mairena. Luego en la posterior seguiriya uso la garganta con un jondura apasionante destacando el macho atribuido a  Paco la Luz. Algunos fandangos sirvieron para meterse al público en el bolsillo. Concluyó por bulerías con compás, demasiado para mi gusto, Juan las sabe hacer mejor sin tanta prisa, como lo hace su tío Chico de Pacote o ‘El Mijita’. Aplausos emotivos para despedir al cantaor que sí dio la talla.

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El baile lo puso una figura de la que se han dicho muchas cosas, pero de la que siempre queda algo por decir.  Gema Moneo es la bailaora de su generación con más fuerza y raza que se puede ver en un escenario. Maneja las tablas como pocas y, algo muy importante, siempre se puede apreciar su evolución en cada una de sus actuaciones. No deja de crecer y por ello las primeras figuras del baile, como Farruquito o Joaquín Cortés, necesitan de ella para completar sus espectáculos. Se hizo con un atrás de sobra conocido que pudo llevarla por el trayecto hacia el éxito. Elegante, como siempre, de traje azul, se gustó en las bulerías para escuchar que cantaron de bien para arriba el Quini y Juanillorro. La guitarra estuvo bajo la tutela del padre de ésta, Jesús Agarrado. También la acompaño el bailaor Manuel Jiménez ‘Bartolo’, director artístico del Tablao El Carmen de Barcelona. Grande siempre Gema Moneo, la bailaora de Jerez.

La noche no pudo acabar de mejor manera. Una voz sabia y con más de cien años de historia. Luis ‘El Sabio’, porque él es absolutamente un erudito de la materia, degustó los cantes por bulerías por soleá de la manera que sólo los elegidos pueden hacerla. Antes había regalado al asistente dos majestuosas tonás que en su voz adquieren esa gitanería sin igual. El Zambo es de esos cantaores jerezanos que deben estar en estos eventos aunque repita todos los años. Con su repertorio habitual, y una voz perfectamente cuidada, prosiguió por fandangos ejecutando uno de El Gloria, su antecesor, de especial regusto. En la seguiriya abrió su pecho en canal para terminar muriendo de arte en las bulerías de Santiago. Cabe destacar la magnífica y extraordinaria guitarra de Miguel Salado, que tuvo una actuación sobresaliente en el acompañamiento a Luis confirmándose como una de los tocaores con más proyección de la actualidad. También las palmas de Israel López y José Rubichi hicieron honores al compás de Jerez.

Hubo hasta fin de fiesta en el que los artistas de la noche despidieron por bulerías, también se sumó Rocío Carrasco, una pequeña que tiene más soniquete que cuerpo, fabulosa.

TEXTO Y FOTOS: JUAN GARRIDO