Pedro Garrido Fernández ‘Niño de la Fragua’ vuelve a los Viernes Flamencos, escenario al que no se sube desde 2012. Llegará con “mucha ilusión y ganas” a una cita a la que siempre ha tenido “especial apego”.

El estar en el último Viernes Flamenco le ha llegado de sopetón…
Ha sido una grata sorpresa, siempre es agradable acudir a una cita a la que tanto me une. Hace relativamente poco tiempo que estuve, fue en 2012. Cantar en casa es una bendición, es un regalo para un cantaor. El Alcázar, además, es un sitio en el que uno siempre debe tener ganas de cantar, es un lugar maravilloso.
Sólo han pasado tres años desde la última vez, ¿tiempo suficiente para evolucionar como artista?
Por supuesto. La evolución en un artista la nota sobre todo el público. Aun así, puedo decirte a boca llena que, por ejemplo, desde que grabé la granaína en la Nueva Frontera del Cante, disco en el que participamos los más jóvenes de aquella época, hace siete años, el cambio ha sido notable. Ahora cuando oigo aquella grabación pues pienso que le tendría que haber imprimido más velocidad, o mezclar los tercios de otra manera…
Es que grabar un disco tiene sus puntos positivos y otros no tantos…
Es cierto. Cuando te planteas grabar un trabajo discográfico a veces son tantas las ganas que uno se pierde un poco. Ahora que hablamos de esto, sí puedo decirte que sé que me encuentro en un buen momento, en el mejor quizás, para meterme en un proyecto de este tipo y, de una vez por todas, tener una carta de presentación para que me conozcan.
¿Hay gente todavía que no le conoce?
Verdaderamente tengo la sensación de que hay mucha gente que no sabe lo que en este momento puedo dar. Soy de los que piensan que las personas estamos continuamente evolucionando y construyéndonos a sí mismo, sobre todo si estamos abiertos a nuevas experiencias. Quiero grabar un disco muy natural, no en directo, pero sí que al escucharlo me identifiquen al momento, que puedan conocerme a través de mi cante.
¿Y ha recibido ofertas de algún sello discográfico o será iniciativa propia?
Hoy día, generalizando un poco, no hay discográfica que apueste por el flamenco. Además, yo aparte del cante tengo mi trabajo y prefiero no estar supeditado a lo que otros me marquen, sobre todo por la organización del tiempo, no quiero tener prisas. Lo importante es dar pasos pequeños pero certeros.
¿El cante se puede compatibilizar con otra profesión?
Es algo que siempre se plantea el público cuando me conoce. Sé que hay mucha gente que piensa que no. Pero yo entiendo que sí, y a la vista está. Desde muy pequeño respiré en mi casa un ambiente que me invitaba al estudio, por parte de mi familia siempre ha habido un interés en que nos preparásemos universitariamente. Por ello tras la educación primaria, secundaria y bachillerato, empecé a estudiar magisterio y ahora soy maestro. Quiero practicar el arte para disfrutarlo, no quiero sentirme presionado por algo que me da la vida. Hasta este momento estoy consiguiendo cantar sin sentirlo como una obligación, algo muy satisfactorio. Soy maestro de profesión y cantaor de vocación.
Una vocación que le viene en la sangre, en la genética…
Sin duda. Es un patrimonio que nos han dejado nuestros mayores, y nosotros debemos cuidarlo y seguir aportando. Entiendo que no vamos a inventar un nuevo estilo flamenco, no es fácil, pero sí hacerlo de determinada manera relacionándolo con una experiencia personal. Tengo que cuidar, en mi caso, lo que me dejó mi abuelo Juane. Otra cosa sí digo, los cantaores no podemos convertirnos en antologías, o sea, hacer los cantes como los hizo tal cantaor, porque si no nunca evolucionará nada.
Háblenos del Tío Juane, humilde por naturaleza.
Pues recuerdo estar sentado en sus regazos mientras él me contaba cosas, me daba consejos, y me cantaba por martinetes. Desde muy pequeño recuerdo cómo él me hablaba del cante y apenas entendía nada, no era consciente de lo que estaba escuchando. Con unos años más, con 12 aproximadamente, recuerdo que me él cantaba por martinetes y luego tenía que cantar yo, entonces me decía, “esto por aquí, esto mejor hazlo así…” algo maravilloso que recuerdo con mucho orgullo.
Allí en la Estancia Barrera, en la fragua, se han tenido que vivir momentos de peso…
Mi madre me lo recuerda cada dos por tres. Yo por entonces era muy joven y no pude disfrutar como lo haría hoy, pero sí me dicen que se formaban fiestas cada dos por tres con Fernanda y Bernarda, Camarón, Agujetas el Viejo, Manuel Agujetas… A mí se me remueven las entrañas cuando pienso en esas cosas, en las que alguna vez estuve presente. Sé de buena mano que, mi abuelo, con el cante se sentía realizado. Salvando las distancias, creo que se repite la historia. Él con su fragua y yo con mi colegio. El cante es como una ocupación y no una preocupación.
Volviendo al Viernes Flamenco. ¿Qué podremos ver en el escenario?
Lo que intentaré es disfrutar y hacer disfrutar. Me preocupa el poco tiempo del que dispongo porque soy una persona muy sensible y las prisas me pueden descolocar. Pero en fin, contaré con la guitarra de Juan Manuel Moneo y haré estilos de siempre, aires de martinetes y tonás, y algunos estilos con los que más me identifico. Voy con muchas ganas e ilusión, e intentaré dar todo de mí. También es un lujo compartir cartel con compañeros como Luis Moneo. Tengo toda la predisposición para disfrutar.