Alfredo Lagos es uno de los guitarristas con mayor peso dentro del panorama flamenco. A punto de cumplir 44 años, acaba de lanzar su primer disco en solitario, ‘Punto de fuga’, un trabajo personal y completo en el que demuestra aquello de ‘a camino largo, paso corto’.

Ha costado este primer disco…
Bueno, siempre pongo el ejemplo de los hijos, que vienen cuando tienen que venir. Hay gente que con 20 años tiene tres hijos y gente que con 40, no. Llevaba unos cuantos años macerándolo hasta que me decidí por fin, entre otras cosas porque tenía ya temas que tienen 10 o 12 años y necesitaba echarlos fuera. De hecho, ya estoy dándole vueltas a la cabeza para el segundo, que te puedo adelantar que no va a tener mucho que ver con esto.

O sea que hay cosas muy recientes y otras con una cierta solera…
Eso es, en el disco encontramos temas que he sacado hace muy poco, pero también hay composiciones más antiguas que tenía ahí y quería sacarlas como la rondeña ‘Maestro Riqueni’.

¿Y no se arrepiente de no haberlo sacado antes?
Pues no, porque a veces en la vida entras en una dinámica de trabajo en la que no tienes tiempo para centrarte en un proyecto como un disco, eso es lo que me ha pasado a mí durante siete, ocho o nueve años. Así que llegó un momento en que tuve que parar, hablé con Israel Galván, con el que trabajo mucho, y le dije que necesitaba dos meses para acabar el disco, y bueno así ha sido. Me metí en el estudio de Madrid, un sitio por donde han pasado Vicente Amigo, Paco de Lucía y que me gustaba mucho el sonido que se sacaba, y allí se ha hecho todo.

Hablamos entonces de un trabajo casi hecho a ratos…
Sí, a lo mejor me cogía quince días y me iba a Madrid y allí grababa tres piezas.Así he estado una serie de meses hasta que lo he tenido terminado. Que en teoría lo terminé a principios de año, pero la discográfica ha decidido sacarlo en julio, una fecha que bajo mi punto de vista no ha sido la más idónea, pero ya se sabe. También en las colaboraciones casi he secuestrado a gente comoEstrella Morente o Israel Galván, la verdad que es que ha sido una experiencia curiosa.

Ya que habla de las colaboraciones, el elenco es amplio y de primera categoría…
Sí, y además han insistido desde el primer momento en estar ahí por aquello de ser mi primer disco. Y eso que en principio no quería meter muchas colaboraciones, quería hacer un disco de guitarra pura y dura, pero luego pensé que había gente que tenía que estar sí o sí, porque son amistades a las que quiero mucho desde hace años. Era mi ópera prima y bueno, las tres o cuatro colaboraciones que hay las conozco desde hace años. Hablo de Israel (Galván) o de Estrella (Morente), que para mí son top en sus facetas, en el cante y en el baile. También ha colaborado Diego Carrasco, que ha recitado un poema de mi amigo Ricardo Rodríguez, y una pianista amiga, Rosa Torres Pardo.

Y David Lagos y Guadiana…
Sí, mi hermano David, que para mí no es mi mano derecha, es mi mano derecha, la izquierda, y casi mis dos pies. Él tenía que estar. El caso de Guadiana también es curioso porque una vez coincidí con él tocando en Algeciras, y mientras estaba en el camerino estaba tarareándome unos fandangos míos. Le gustó, se quedó con el rollo y al tiempo me llamó porque quería grabarlos en su disco. Le dije que aquello era una cosa mía y que me gustaría grabarlos en mi disco. Ahora, cuando los fui a grabar me acordé de él y vino a hacerlos.

Y después de esta odisea, ¿está contento con el resultado porque hay muchos artistas que después de grabar no terminan de estar convencidos de su trabajo?
Yo sí, la verdad es que estoy muy satisfecho, y eso que soy muy perfeccionista, nunca estoy contento. Quizás ahora, cuando lo escucho lo volvería grabar entero (risas). Uno intenta superarse día a día y es algo que nos ocurre a muchos artistas, pero bueno, lo que es el disco en sí estoy contento porque además he grabado lo que he querido. Es más, hasta al director general de Universal le ha encantado. Yo de satisfacción personal le daría un ocho y medio.

Y ahora que tiene el disco en la calle, ¿se ve todo de otra manera?
Sinceramente no. Eso le puede pasar a una persona que saca su primer disco con 20 años, pero una persona como yo, que ya ha superado la cuarentena…Además, he tenido la suerte de grabar discos con muchísimos artistas, y artistas grandes, por eso sé que es un paso más, que quizás he dado en un momento de mi carrera avanzado, pero nada más. Hace unos años, cuando no existía internet el disco era como una tarjeta, pero ahora el disco es una parte más de tu carrera pero ya no es tan imprescindible como antes, entre otras cosas porque no se venden como antes.

¿Por qué ‘Punto de fuga’?
Poner un nombre a un disco es superdifícil, porque tienes que elegir una palabra que exprese todo lo que quieres transmitir, y bueno, también que se aleje de lo típico de plaza de no sé qué o calle no sé cuánto. Entonces, elegí ‘Punto de fuga’ porque me sonaba bonito y porque en dibujo y perspectiva viene a decir que las líneas llegan hasta el infinito. Luego, por otro lado, he hecho un juego con la portada, donde se ve el abanico de la guitarra haciendo un punto de fuga que a la vez desemboca en la boca de la guitarra, que en cierta forma es un punto de influencia, es por donde sale todo tu corazón, tu alma, tu música. Es un título muy musical, por aquello de la música clásica y eso.

De esos cuarenta minutos de grabación que contiene el disco, ¿hay algún tema por el que sienta más predilección?
Son nueve temas, y recurriendo al tópico diría que son como nueve hijos, y bueno, ya se sabe que uno quiere a todos los hijos igual. A mí me gusta mucho la rondeña, que le he querido dar ese tratamiento de sonido añejo, como si estuvieras escuchando un disco de vinilo. También me gustan mucho los tanguillos (Piñata), la bulería, la taranta que es muy bonita…Todos tienen su espíritu y cada uno tienen su porqué. No me puedo decantar por ninguno.

Se demuestra que para llegar a una meta no hace falta correr…
Puede ser, aunque eso no sólo pasa en la guitarra de hoy en día pasa en todas las facetas de la vida. La gente no se para tranquilamente a saborear las cosas de la vida, todo el mundo va demasiado deprisa. Yo como persona soy bastante tranquilo, pero bueno, también, si hay que levantase a las seis de la mañana para ensayar una cosa, lo hago. En la sociedad actual estamos faltos de sosiego, queremos las cosas para la semana pasada y en la guitarra también.

Usted ha sido, como otros muchos guitarristas de este país, un ferviente seguidor de Paco de Lucía. ¿Qué ha sido Paco para la guitarra, en su opinión?
Yo creo que lo que Paco ha logrado, aparte de ese legado que ha dejado, ha sido la evolución que ha conseguido generar en la guitarra. Antes de Paco a los guitarristas les bastaba con tres falsetas, con ellas estaban hartos de tocar por todos lados, pero hoy en día necesitas trescientas por palo. Entonces, claro eso también te hace exigirte más. Yo creo que esa competencia la ha creado él y ha servido para que todos nos demos caña.

Y después de Paco, ¿qué? ¿Se está esperando a un nuevo líder?
Bueno, ahora, en la era posterior a Paco quizás estemos en un pequeño parón. Es cierto que como ocurre en muchas culturas, la gente está esperando a un líder, que consideran necesario. Cuando se fue Camarón se ha estado buscando a un sucesor durante años, y todavía no se ha encontrado, y en la guitarra parece que ahora estamos igual. Considero que eso no tienen ningún sentido porque los genios no nacen cada dos meses, y además, a lo mejor ese líder no es tan técnico como Paco, sino que se basa en la búsqueda del sonido, las notas, en otro concepto de la guitarra. Para mí Paco de Lucía era de otro planeta, de eso estoy convencido, y pasará mucho tiempo en que haya otro como él.

Usted ha pasado por todos los escalafones por los que debe pasar un guitarrista. ¿Cuál es el secreto de no quedarse atrás?
No lo sé, quizás ser constante y no perder el horizonte. Yo tengo la suerte de que sin haber sido de ninguna familia gitana, guitarrística o flamenca, he estado, desde que tengo 14 años, tocando. Yo empecé muy joven y con esa edad ya tocaba a Luis de la Pica, a El Mono… y bueno, algo tendría para que un jovencito muy blanquito y muy payo estuviera ahí. Luego ya cada uno va tomando su camino, y en mi caso he tocado más fuera y con gente de fuera que en mi tierra y con gente de aquí.

Hay mucha gente que dice que la guitarra de Jerez vive su época más rica, por aquello de coincidir varias generaciones de gran nivel. ¿Qué opina de eso?
Que estoy de acuerdo. Es normal porque en Jerez ha habido dos familias que monopolizaban la guitarra, en el mejor sentido, que han sido los Parrilla y los Morao. Ahora hay mucha más información, todos tenemos en casa un ordenador que le das a un botoncito y ves millones de vídeos de guitarra y lo que quieras. En Jerez hay hoy día una generación de guitarristas que seguimos manteniendo la tradición para que no se pierda, pero que por otro lado tiene información de músicas de todo tipo que te abre la mente. Por un lado se ha juntado el sabor, el ritmo y el aire de lo que tenemos aquí con toda la apertura de la guitarra en general, llámala música brasileña o jazz. No voy a decir nombres, pero en esta generación hay gente en el primer escalafón.

¿Considera que el guitarrista actual es más versátil por aquello de haber tenido que lidiar con problemas como la crisis y demás?
Creo que sí, hoy día hay que estar preparado para todo, porque nunca se sabe. La crisis está siendo muy mala pero quizás ha hecho que muchos, entre los que me incluyo, hayamos hecho cosas que a lo mejor antes hubiésemos rechazado. Hay que estar preparado para tocar a un cantaor, a un bailaor, tocar solo e incluso para cantar (risas). Mira, el miércoles pasado por ejemplo, aunque ha sido por cosas que me apetecen hacer y no por la crisis, actué en los Reales Alcázares de Sevilla con un guitarrista de clásico. Hicimos cosas de Falla, Albéniz, y han sido cosas que he tenido que estudiar. Creo que a veces los artistas tenemos que tirarnos a la piscina y meternos en otros jardines, por eso hay que estar preparado para todo.

De cualquier forma, lo clásico no le resultará a usted tan raro porque en sus inicios, en aquella academia de José Luis Balao y El Carbonero, se abordaban muchas cosas de este tipo…
Sí, es cierto, Balao nos puso algunas cosas que de hecho, son cosas que tengo en mente y que querría recuperar. Pero bueno, esto ha sido una experiencia que me motivaba, y que no es fácil porque los guitarristas de clásico se beben las partituras y tú tienes que estar ahí. No vale decir, ‘ es que me he equivocado porque esto no es lo que yo toco’, hay que estar ahí porque además la gente paga una entrada.

Le vimos el otro día en la inauguración del monumento a Fernandito Terremoto. Más que merecido, ¿no?
Hombre, qué voy a decir yo, Fernando era un amigo. Creo que acostumbrado a ver lo que se tarda en esta ciudad en hacer algunas cosas, el monumento se ha hecho rápido. Fernando ha llevado a Jerez por bandera pero se nos fue muy pronto. Fue un acto emotivo porque en aquel momento parecía que le estaba viendo su cara diciendo que no se lo merecía, porque él era una persona muy humilde y un artista enorme.