Para empezar, ¿contento con su resultado en Tío José de Paula?
Sin duda. Ha sido una experiencia importantísima. La actuación en la peña sirve como punto de inflexión, dejo atrás un ciclo un tanto difícil personalmente para comenzar una nueva etapa. Realmente no es nueva porque seguiré haciendo lo que siempre he hecho, cantar el flamenco más esencial. Cantar en Tío José de Paula me ha motivado a seguir con fuerzas, es una peña a la que siempre he respetado mucho, es el barrio en el que nací y en el que vivió mi gente. Necesitaba que me escucharan de nuevo.

Ya hacía tiempo que no protagonizaba un recital de ese tipo, ¿no?
Sí que hacía tiempo. En mis últimos años han pasado muchas cosas en mi vida, para bien y para mal, y me ha aportado una nueva manera de ver la realidad. Antes me preocupaba más por cosas que ahora no y eso en el cante se me nota. No soy el Ezequiel de antes, soy menos calculador a la hora de la ejecución de los cantes, ahora me tiro más al abismo. Estoy encontrándome a mí mismo y, a través de mis inquietudes, mi expresión es más natural.

¿Cree que vivimos en una época en la que  la técnica está por encima de la naturalidad?
Es algo que notan sobre todo la gente más mayor que han escuchado a los grandes del flamenco. Es cierto que lo de antes no tiene mucho que ver con lo de hoy día. Con todo el respeto que me merecen mis compañeros, en la actualidad se echa de menos esa forma que escuché de pequeño en la calle Nueva, o lo que se escucha en las discografías de muchos artistas. Yo quiero que en mi cante exista esa parte de anarquía en la que los cantes suenen según mis sentimientos.

¿Cuáles son los sentimientos de Ezequiel en estos momentos?
Pues me encuentro en un buen momento. Siempre digo que se canta con una causa y yo he tenido una época en la que ha sido difícil seguir adelante. Y ahora, por eso, me veo más tranquilo, más maduro, con una espiritualidad necesaria… Yo cuando mejor he compuesto ha sido cuando me han hecho daño, cuando he tenido pena o cuando he sufrido por algo.

De esa etapa mejor no hablar, ¿no?
No es para mí un tema tabú. Cuando compuse el tema ‘Sobrellevé’, y con el éxito de ese disco, me vino mucho trabajo, muchos proyectos, gente que me llamaba para que le compusiera, giras por todo el mundo, y hubo un momento que no supe asimilar tantas cosas en mi cabeza. Un día, sin previo aviso, sufrí un ataque de ansiedad grave y decidí parar. Meses y meses que no quise saber nada de nadie, hasta que me topé con el carnaval. La comparsa de ‘Los Gitanos del Puerto’ me propuso formar parte del grupo para participar en el concurso del Teatro Falla. Vi una salida y me comenzó a gustar la idea. Lo pasé bien y me alejé del mundo que llevaba hasta entonces. Al final me sirvió de terapia y me ayudó a salir de mi crisis. Es algo que mucha gente desconoce, siempre me decían que qué hacía yo en ese mundo, pues me sirvió para recuperarme.

Por suerte, no paran de salir proyectos…
La verdad es que estoy que no me lo creo. Tras el recital en la peña tengo una cita importantísima, presentar mi disco. También está la actuación en el Teatro Villamarta con ‘Caijerez’, un disco que he grabado con Juan Villar, Macanita, May Fernández, Periquín ‘Niño Jero’, Manuel Valencia… Ya estoy preparando también la zambomba del coro de ‘La Abuela María’ y el grupo gaditano ‘Toma Castaña’ que se hará en el Villamarta.

Pero ahora, los más importante es concentrarse en la presentación de ‘Quimeras del Tiempo’…
Sí, es la siguiente cita que tengo en el calendario. Una cita muy importante para mí, quizás de las más relevante en los últimos años. Es un trabajo que he preparado con mucho amor y mucha ilusión. He querido que este disco refleje el momento que estoy viviendo, pues como te decía anteriormente, suena todo muy natural y espontáneo, aunque con las técnicas de sonido muy cuidada, de mucha calidad. Entonces quiero que eso mismo se vea en Los Claustros de Santo Domingo, el día 7 de noviembre, un fecha que tengo ganas que llegue.

¿Cómo surge la idea de grabar en un momento en el que las discográficas no pasan por su mejor etapa?
Pues debido a mis ganas de grabar tras tantos años. Además, Josema Pelayo de estudios LaBodega me ha sido de gran ayuda por las facilidades que me ha puesto a la hora de grabar. Por supuesto, me he acompañado de gente que siempre me anima a seguir creciendo, mi padre, por ejemplo, que marca mucho mi manera de amar al flamenco. Ha sido un proyecto que me ha enriquecido mucho, he conocido a gente muy buena y grandes profesionales, caso de Luis de Periquín, quien ha llevado la parte técnica de manera formidable. Y bueno, todas las colaboraciones, que no son pocas.

Colaboraciones como las de Paco Cepero o ‘El Guapo’…
En ese sentido estoy muy contento. Contar con el maestro Cepero no es algo habitual para los artistas en la actualidad. Y con ‘El Guapo’ he grabado los fandangos de Pepe Pinto, y él, con 90 años, ha estado de categoría. Luego guitarras como las de Rafael Rodriguez  o Diego del Morao… todo un lujo. Ha habido un fin de fiesta en la que han participado muchos aficionados y amigos de Jerez, salió a la primera, y ahí me acuerdo de La Bolola.

Suele usted tener una mirada retrospectiva a la hora de cantar…
En este disco, por ejemplo, me acuerdo de Antonio ‘El Chaqueta’, de tía Bolola, de Pepe Pinto, de Aurelio Sellés y de ‘El Chozas’. Creo que nunca hay que olvidar nuestros principios y a gente que han hecho tanto por el flamenco, aunque en algunos casos no hayan sido tan conocidos. Además, creo que tengo una voz con la que puedo trabajar tonalidades tan peculiares como las de ‘El Chozas’ por bulerías.

Volviendo al día del concierto, díganos los detalles. 
Comenzará a las 9 de la noche, el día 7 de noviembre, repetimos. Contaré con mucha gente como invitada, pero no en el escenario, creo que es el día para que sea yo el único protagonista. Aunque en el público habrá gente relevante para el mundo del flamenco y amigos míos. Hay que decir que el aforo es limitado y que ya se han vendido más de la mitad de las entradas. Éstas pueden adquirirse en Gravinatour, Bar la Moderna o en la Oficina de Turismo de Plaza del Arenal, a 10 euros. Contaré con Rafael Rodríguez y Javier Ibáñez, y las palmas de Israel López y Luis Santiago. Espero que acuda toda mi gente y que eso esté a reventar.

TEXTO Y FOTOS: JUAN GARRIDO