Por momentos nos situábamos en el barrio de La Viña de Cádiz. En otros, estábamos sentados en un tabanco jerezano. El resultado de aquello: nos estábamos bebiendo un oloroso en ‘La Caleta’. Nos enfrentamos a un espectáculo en el que se combinaban voces de extrema madurez, guitarras de prestigio, y cantaores que emergen en el difícil mundo del flamenco con soltura y fuerza. También compas y baile, buen baile. Todo formaba parte de la escenificación de un disco conjunto entre artistas de Jerez y otros de Cádiz. Una propuesta no novedosa pero sí necesaria en estos tiempos. La unión que se muestra en el escenario y esa comunión entre dos estilos bien diferenciados de entender el flamenco, dejaron con un magnífico sabor de boca a los asistentes que casi llenaban el teatro.

Al subirse el telón ya pudimos comprobar, sin ánimo de crítica, la mayor presencia que tendrían los estilos gaditanos en el espectáculo. Pues si bien es cierto que se inició todo con los artistas componentes cantando y tocando los tanguillos ‘Se ha vuelto Cai loco’, con bandurria incluida, la obra concluyó con un canto a la Perla de Cádiz, entre Villar y Macanita.
Del escenario salen expresiones compartidas: ilusión, entrega y trabajo. Ilusión de estar en un gran teatro con compañeros de nivel y con expectativas de recorrer otros proscenios de calado nacional. Entrega, pues vimos a cada uno de ellos dando todo el talento del que disponían, con furia y dulzura, un sentimiento para cada cante. Y el trabajo, porque no falló nada en la puesta escénica, sencillo pero con estilo, producto de días de ensayos y preparación.


En el plano artístico, pudimos ver a un Ezequiel Benítez enorme en ejecución, con una presencia contundente por fandangos y tientos, dejando entrever un futuro prometedor, desde un presente activo. Fue de lo que más gustó en toda la noche. Al igual que la guitarra de Manuel Valencia, quien acompañó su cante y el de Tomasa ‘La Macanita’ de forma magistral. El último Giraldillo Revelación de la Bienal de Sevilla también deleitó al asistente con un solo por minera y fandango al que se sumaron el baile de ‘Chiqui de Jerez’ y Jesús Fernández, dos de los culpables de que el buen gusto reinara a lo largo del espectáculo. Ambos bailaores, como es lógico, no forman parte del disco pero se cuelan en el espectáculo para darle frescor y movimiento con bailes de extrema belleza y regusto. Macanita, artista que representaba a la solera del cante jerezano, estuvo, como siempre, profesional a más no poder con un vestuario cuidado y muy elegante. Tomasa despuntó por alegrías y tangos, éstos últimos titulados ‘Hay mucho por medio entre los dos’ que interpretó con delicadeza y romanticismo, sin ser ‘Jeré’. Grandiosa Tomasa con una garganta prodigiosa también en las alegrías y bulerías del final. Las palmas de Chicharito y Diego Montoya jugaron un papel elemental en las tareas de compás.

Por parte de Cádiz estuvo May Fernández y el veterano Juan Villar. May no tuvo por menos que acordarse de ‘La Perla de Cádiz’, cantaora que instauró un estilo en la práctica de los cantes marineros. Por alegrías y bulerías la vimos vehemente y temperamental, y gustó mucho. Tanto como la guitarra de Joaquín Linera ‘Niño de la Leo’, sonanta gaditana que sabe acompañar a los estilos rítmicos impregnándolos de sal y bahía. Y Juan Villar, que realizó varios estilos como los tientos o la soleá con suma calidad y sabor, con la voz más cuidada que en las últimas veces y con una maestría arrolladora. El público se entregaba en cada remate del cantaor, quizás, el más importante de los que quedan en Cádiz. La guitarra de Periquín ‘Niño Jero’, escudero fiel donde los haya del cantaor, puso el arte de la noche, la chispa, la personalidad.

Por lo demás, es recalcable el estilo y finura del baile de ‘Chiqui de Jerez’ por alegrías, maestra de maestras que puso nivel a la gala. Así como Jesús Fernández, quien se marcó unas bulerías al golpe derrochando compás y precisión en los pies. Un espectáculo que tiene a Enrique Linera y a Josema García Pelayo en dirección escénica, artística y musical, y que da sus primeros pasos con paso firme, valga la redundancia, y al que faltó, por poner una pega, un poquito más de ‘Jeré’.

TEXTO: JUAN GARRIDO
FOTOS: PACO BARROSO