Si hay algo que define a Jerez en el mundo flamenco son las bulerías. Cortitas y a compás. Un estilo con letras de «amor, desamor y hasta desenfreno», que muestra la cara más simpática del arte jondo. Y no por ello hay que entender que se trata de un estilo sin peso en la baraja de cantes, todo lo contrario. Muy pocos artistas son capaces de cantar por bulerías como se hace en Jerez, sobre todo, cuando debe llevar el ritmo que le dan dos guitarras y más de una docena de palmas. La peña que lleva su nombre, La Bulería, celebró en la noche del viernes 20 su XXIII Exaltación de la Bulería, con un carácter especial. Aprovecharon la ocasión para unirse de por vida a otra de las peñas más emblemáticas de la ciudad, Tío José de Paula, en un acto en la que la nombraron ‘Socio de Honor’ de la peña de calle Empedrada, primera vez que ocurría algo similar.

Y el camino del ritual lo inició nuestro amigo y compañero, colaborador en ocasiones de esta casa, Francisco Sánchez Múgica, al que Miguel Ángel González, el fotoperiodista y mejor fotógrafo flamenco del mundo, lo definió como «uno de los mejores periodistas de España, y que por suerte, tenemos en Jerez». Múgica incidió en que el hecho de ser de Jerez «no te da la posibilidad de saber cantar o bailar», pero sí es cierto que lo importante «es convivir con este arte como se hace en Jerez, de manera cercana y familiar». Tuvo palabras parar artistas locales como ‘El Torta’ o Antonio Malena, para María del Mar Moreno y Mercedes Ruiz, entre otros. Recordó sus momentos en Diario de Jerez, sobre todo, cuando de la época de Festival de Jerez se trataba, fue quien dirigió durante años el suplemento especial. Fue ahí cuando habló de esas noches en ‘El Colmao’ en las que aparecía sin previo aviso Miguel Poveda, «o ‘El Torta’ en pijama y babuchas diciendo que quería despejarse». Destacó su oratoria y dinamismo, que enganchó al público y evito extenderse más de la cuenta, pues lo que venía después iba a ser el epílogo a una exaltación magníficamente pronunciada.

En la segunda parte, tras la entrega de obsequios y las intervenciones de los presidentes de ambas peñas y de Francisco Camas, delegado de Cultura del Ayuntamiento de Jerez, se subieron al escenario los socios y simpatizantes de las dos entidades. Pudimos escuchar a un Joaquín ‘El Zambo’ más festero y entregado que nunca, la ocasión lo merecía, al cante duro y profundo de José Peña ‘El Morito’, al acancionado eco de Antonio ‘El Cañero’, y a la misteriosa voz de Victoria Prado. Por bulerías se hizo un monumento al baile en manos y pies de Tía Yoya, Tía Curra, Tía Salvaora, Tía Majuma, Tía Bastiana, Mercé de Margara… Jerez puro. La juventud se sumó con Fernando Jiménez, Marta de Troya, Antonio Medina, Carmen Herrera, Paco Poli y todo el que quiso. También sonaron buenas guitarras, las de Jacobo Peña y la de Nonito Jero.

Una noche para reescribir, un ambiente de categoría y la mayor satisfacción para un aficionado que respiró Jerez. Dos barrios, San Miguel y Santiago, un mismo aire.

TEXTO: JUAN GARRIDO
FOTOS: FELICIANO GIL