El ciclón ‘Poveda’ arrasa en Jerez en el momento más oportuno, podría decirse que llega como agua de mayo. Pues, la Fundación Teatro Villamarta, tras años de arduo trabajo y preocupación sobrevive a una situación insólita que podría desencadenar en la desaparición de la misma, quizá, por una mala gestión de los grupos políticos que han pasado por el gobierno local en los últimos años. Y gracias al badalonés pusimos los pies en el suelo haciéndonos ver la importancia que este teatro ha tenido en la historia de la música popular española desde principios de siglo XX, siendo éste, el mejor momento para luchar y levantar a un coliseo de auténtico prestigio.

A las ocho y media de la tarde, puntual, dio comienzo la primera gala de las tres que se han programado con casi todo el papel vendido. El artista divide el concierto en tres partes: canción, cante y copla. En la primera de ellas hace gala de su amplitud técnica y musical acordándose de los grandes literatos españoles gritando ‘Para la libertad’ de Miguel Hernández. Gritando, sí, porque Poveda es un cantaor que transmite un mensaje inequívoco con el que rompe cualquier cliché defendido por la sección más totalitaria de la música. Sin pausa, interpreta, ante un público fanático y entregado, poemas como ‘Hielo abrasador’ con los que va cautivando sin compasión, con pasión. De Lope de Vega suena ‘Desmayarse, atreverse’, que en boca de Miguel, cobra especial sentido. El romanticismo de Poveda se hace eterno en otros títulos como ‘La lluvia’, ‘Amor mío si muero y tú no mueres’, ‘Donde pongo la vida’ o ‘Guerra a la guerra por la guerra’, de Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Ángel González y Pedro Guerra, y Rafael Alberti, respectivamente. El piano del maestro Joan Albert Amargós juega un papel fundamental en toda la producción y dirección musical. La grandeza de su talento eleva el alma de Miguel.

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Miguel Poveda muestra su “satisfacción” por cantar en el Teatro Villamarta, lo que para él significa “un regalo”. El público no deja de gritar ante cualquier gesto o palabra del artista. A veces, esas voces desde el respetable, molestan. Hasta ahí llegó su faceta más literaria. El guitarrista Chicuelo, al que caracterizamos como un gran tocaor por su técnica, limpieza y variedad de recursos, se marca un solo por bulerías mientras Miguel cambia su vestuario poniendo al público en órbita. Turno para el flamenco. Miguel se enfrenta a la malagueña de la Peñaranda a la que suma aires de rondeñas y verdial. El ritmo sigue con las alegrías, cantiñas y bulerías de Cádiz. “Yo siempre he cantado flamenco, aunque muchos digan que no”, bromeó. Las palmas de Carlos Grilo, Diego Montoya y Miguel ‘El Londro’ (quien ponía voces) estuvieron sobresalientes. Miguel Poveda acercó el flamenco a un público que pocas veces ha acudido a una peña a escuchar cante, y eso se agradece. Abre fronteras su estilo en alta definición y actualizado. Si anteriormente hablábamos de poetas como Lorca o Alberti, ahora hacemos referencia a dos poetas gitanos como Manuel Molina y Antonio Gallardo, a los que quiso homenajear. Despidió su vertiente flamenca con tientos y con los populares tangos de Triana en los que abusó del baile tan picaresco del barrio sevillano.

A los músicos anteriormente mencionados hay que sumar la batería del genial Antonio Coronel, la percusión majestuosa de Paquito González, la voz astigitana y sensual de Esperanza León, y la calidad sonora de Xavi Capellas, quienes aportaron una calidad pasmosa a la categoría esperada. Reivindicó la copla con ‘A ciegas’, ‘En el último minuto’,  y hasta los ‘Tres puñales’ a petición popular. Aún había tiempo para que Miguel se acordara de Fernando Terremoto con el villancico ‘Patriarca Manuel’, para que saliera Joaquín Grilo desde el público para deleitarnos con un baile por bulerías de matrícula de honor, y para que su cante recorriera los sones de Lola Flores con ‘Torbellinos de Colores’ o los de Camarón de la Isla con ‘Leyenda del tiempo’. Un espectáculo de casi tres horas (algo excesivo) en el que vimos la versatilidad de un artista completo y carismático que mueve a las masas como pocos intérpretes actuales. La calidad de un espectáculo de primer nivel que muestra la profesionalidad desde principio a fin, desde el artista hasta el sonido, pasando por la producción. Como diría Luis García Montero: – Miguel-  “completamente tú”.

TEXTO: JUAN GARRIDO
FOTO: MANUEL PASCUAL