Después del sobresalto de la muerte de Manuel de los Santos Pastor ‘Manuel Agujetas’, Jerez y sobre todo el mundo del flamenco en general aún se encontraba en estado shock tras el duro golpe que ha supuesto la pérdida de uno de los últimos baluartes del cante.

El Ayuntamiento de Jerez habilitó a primera hora de la mañana el antiguo Cabildo para instalar la capilla ardiente, que permaneció abierta hasta las cinco de la tarde. El cuerpo sin vida del Rey del cante gitano, como a Agujetas le gustaba proclamarse, yacía en su ataud, abierto por decisión expresa de su viuda Kanako, casi como si estuviera dormido. La Hermandad del Cristo de la Expiración, de quien era devoto, le había colocado sobre el féretro un manto con el escudo de la cofradía.

Fueron muchos los que quisieron dar el último adiós a Manuel, primero por la mañana en el Cabildo y posteriormente en el responso que se celebró en la Iglesia de San Francisco, donde El Cristo tiene actualmente su casa al estar la Ermita en obras. Luis El Zambo, Capullo de Jerez, EvaFernando de la Morena, Paco Cepero, los Mijita, Manuel Morao, Angelita Gómez, Manuel Moneo, Niño de la Fragua, Antonio Malena, además de muchos conocidos peñistas, entre ellos el presidente de la federación local, y aficionados cabales acudieron a despedir al cantaor.

Antonio, su hijo, apenas podía moverse de la banca en la que lloraba desconsolada Dolores y su hijo Manuel. Su primo, Gitano de Bronce, apenas podía estarse quieto «porque tengo la tensión por las nubes» y su inseparable Miguel Fernández, ese amigo que había estado con él en los últimos meses para lo bueno y para lo malo, deambulaba de un lado a otro con la mirada perdida.

Ya en el sepelio y en San Francisco, Kanako decidió cortarse la larga melena que siempre le acompañó para dejarla dentro del féretro, «así se llevará algo mío». En medio de la emoción, Alfonso Mijita realizó una saeta que sonó a despedida. Manuel se va y con él se marcha parte de un cante indomable y seguramente irrepetible. Descanse en Paz, Agujetas.