José Carlos Gómez (Algeciras, 1972) forma parte de una generación de guitarristas marcados por el sello de Paco de Lucía, más si cabe porque «por suerte», como él mismo reconoce, ha tenido la suerte de convivir de cerca con el maestro, su hermano Ramón o su sobrino José María Bandera. Tras cambiar la guitarra por la producción y pasar por una etapa de cantautor, editando incluso dos discos, ahora vuelve a la primera línea de la guitarra con un disco personal y con claro sabor a Algeciras, esa tierra que para la guitarra ha desarrollado su propio sonido.

¿Qué espera con este Origen?
Bueno, retomar lo que dejé hace unos años para ir descubriendo cosas que necesitaba hacer como músico. Tuve esa experiencia como productor y como compositor que me ha servido y ahora afronto este nuevo reto con ‘Origen’, que no es más que una vuelta a mis inicios. Hace tres años que regresé a Algeciras tras 20 años viviendo en Madrid y la verdad es que he recuperado ese contacto con la gente que tanto añoraba.

¿Es también su reencuentro con la guitarra de concierto?
Por supuesto, con la guitarra flamenca sin mucho acompañamiento, por eso en este disco he intentado recuperar el espíritu de las grabaciones de los años 70, es decir, con un toque clásico. Por ejemplo, he grabado una seguiriya al tres por medio, sin ningún tipo de añadiduras, aunque haciéndola a mi manera.

¿Le ha costado volverse a sentir guitarrista?
Sí que me ha costado, yo diría que muchísimo. Abandoné la disciplina porque al producir al final te pases todo el día delante del ordenador echando miles de horas. Es cierto que nunca he dejado de tocar pero no con la disciplina que debía tener. Hace año y medio me planteé grabar el disco y empecé a levantarme todos los días a las seis y media o siete de la mañana para estudiar. Es como cuando un deportista de élite tiene que coger la forma. La verdad es que ha sido duro, pero el resultado ha sido una alegría, es más, ahora tengo más ganas que tocar que nunca.

Antes me ha comentado que su intención ha sido volver al clasicismo de la guitarra, ¿cree que es necesario a veces mirar hacia atrás?
Yo creo que sí. A mí personalmente el cuerpo me pedía algo así. Todos los guitarristas de mi generación hemos crecido con Paco (de Lucía) pero su evolución fue tan rápida que no nos dio tiempo a asimilarlo. Está claro, como nos demostró él, que hay que evolucionar, buscar, investigar pero llega un momento en el que se agradece una vuelta atrás. De hecho, Paco, en esta nueva etapa que iba a afrontar, quería volver atrás porque con tanta evolución necesitaba encontrar sus raíces. La pena es que se fue antes de tiempo y no pudo, pero sí respondiendo a la pregunta, creo que a veces todos necesitamos volver atrás.

Ft JCG

Daniel Gil ©

Ya que habla de Paco de Lucía, ¿qué se ha perdido con él?
Muchas cosas, y en mi caso más porque yo me he criado muy cerca de su familia, de su hermano Ramón, de su padre Antonio, de su sobrino José María Bandera, en fin, son muchas cosas. Yo personalmente aún no me creo que se haya ido, fue un palo duro y cuando me enteré me agarré a la guitarra porque eso me hace estar cerca de él. Aún así no consigo quitarme esa pena, a veces pienso incluso que me estoy volviendo loco porque necesito escucharlo hablar.

Escuchando su disco se percibe ese aire de la guitarra de Algeciras, es como un sonido distinto, propio…
Eso es algo que yo y muchos compañeros de Algeciras venimos reivindicando desde hace mucho tiempo. Nunca se le ha dado a Algeciras ese estilo que existe en otros sitios con la guitarra como puede ser Jerez, Madrid con Caño Roto, Morón…El padre de Paco (de Lucía) era un gran profesor que le dio clases al que fue mi profesor (Florencia Ruiz Lara) y éste se la dio a tocaores de aquí como Paco Martín, Antonio Martín y al padre de José Manuel León. Al fin y al cabo todos hemos seguido esa misma escuela, que también la tuvo Paco y Ramón y creo que nuestro objetivo debe defender ese sello de la guitarra de Algeciras.

El disco lo ha grabado en su casa, en su propio estudio, supongo que eso da tranquilidad o si no comodidad…
Bueno, la verdad es que con los dos discos anteriores que grabé me han servido de aprendizaje. Siempre se dice que meterte en un estudio es complicado, sobre todo porque cuesta relajarte y sacar tu versión más natural, por eso el hecho de tenerlo a mano en casa es una ventaja. A mí me gusta mucho como ha quedado y las mezclas que se han hecho, suena a guitarra, a uña, a madera.

Sus acompañantes en este disco suenan claramente a Jerez. Carlos Merino a la percusión, de Jerez, Jesule de la Tomasa, de Jerez, Carlos Grilo, Bolita…
(Risas) Sí, la verdad es que me siento a gusto con ellos. Carlos Merino es un músico muy amigo mío y que lleva tiempo trabajando conmigo, luego Jesule es muy personal en los jaleos, porque todo el mundo no sabe jalear y él le da ese sello, y de Carlos Grilo y Bolita qué voy a decir, que son unos fenómenos. Luego también está Cepillo, con el que he trabajado mucho cuando iba con Marina Heredia y Duquende, y Diego Montoya. A mí Jerez me gusta mucho y cada vez que puedo paso por allí porque echo buenos ratos. Recuerdo mucho al Morao, que en paz descanse, que siempre me trataba bien, y a su hijo Diego, que es otro gran músico.

Volviendo al disco, ¿cuál ha sido el tema más complicado de enfilar?
Quizás la seguiriya, porque está hecha en una tonalidad normal, no hay artificios ni nada  de armonías. La verdad es que he quedado muy contento porque la identidad que quería reflejar se transmite. También con la rumba (‘Paseo del Mar’) estoy contento porque hacer una rumba siempre es un reto. Paco consiguió que sus rumbas tuvieran una personalidad propia, ahí está ‘Entre dos aguas’, ‘Río ancho’ y ‘Chanela’ y en esa línea me he movido.

Para ir finalizando, ¿qué pretende con este disco? ¿Es un punto y aparte en su carrera?
Yo creo que sí, está claro que de aquí en adelante todo cambiará. Mi idea es retomar esa carrera que aparqué, porque antes había acompañado a gente como Niña Pastori y  Duquende, pero ahora es otra faceta es adentrarme en la guitarra solista.