Cuando en Jerez hablamos de ‘familias cantaoras’ no recurrimos a una frase hecha, sino que es cierto que gozamos a estas alturas de la historia, que ya es difícil, de nuevos valores en el flamenco que dan sentido a este tipo de expresiones. Si tuviéramos que trasladarnos a los ancestros de este joven cantaor llegaríamos a lo más granado de la nómina de artistas locales, a una gran dinastía que sigue diciendo mucho en la transmisión jonda. Y en él no sólo se comprueba por una parte, ese apellido Moneo que tanta gloria da, sino que su segundo es Carrasco, nieto de Manolito Jero, un gitano que según cuentan las crónicas tenía un compás como pocos y poseía una gracia y un donaire que lo hacía destacar en las fiestas a las que iba.

Decía la madre del protagonista, Manuel Moneo Carrasco, mientras éste cantaba y se asentía del calor que estaba pasando, que «no se quita la chaqueta aunque tenga calor porque es como mi ‘pare’, le gustaba ser elegante». También se dejó llevar por esa herencia materna en su baile por bulerías. Su padre, Luis Moneo, uno de los grandes que tenemos en Jerez, acudió de forma excepcional a escuchar a su hijo menor, que parece estar siguiendo con la escuela del cante de la Plazuela.

Foto: Paco Barroso.

Foto: Paco Barroso.

Aportó aire fresco y ganas. Su recital en la Peña Buena Gente le sirve de carta de presentación, a lo grande, en Jerez. Ya ha pasado por otras peñas de la provincia y se ha subido a teatros como el Villamarta, pero un recital cuesta, por lo que la cita se presumía destacada en su calendario. Por delante tiene un verano en el que lo veremos en los Viernes Flamencos juntos al resto de su casa, también estará su hermano Juan Manuel Moneo. Este guitarrista que ya acapara madurez en su toque, guió de manera formidable las quejas sonoras de Manuel, quien comenzó su noche con tientos y tangos, dejando entrever que la influencia de Juan Moneo Lara ‘El Torta’ es evidente, aunque no excesiva, algo acertado. Sabiendo lo que hacía, prosiguió en aires de Cádiz con alegrías y cantiñas, y concluyó la primera mitad con «soleá de Jerez», o bulerías por soleá. Buenas palmas las de Manuel Cantarote y Luismi Fernández.

Foto: Paco Barroso.

Foto: Paco Barroso.

Ya más relajado y con un público con ganas de disfrute, tocó la fibra por fandangos y seguiriyas, demostrando afición y camino. Juan Manuel, de nuevo excepcional. Y para poner un broche de oro a esta noche tan significativa para el artista, una tanda por bulerías de esas cortitas que no han de perderse nunca. Subió Luis Moneo, magistral por bulerías, bañando con gotas de oro la Nave del Aceite.

Texto: JUAN GARRIDO

Fotos: PACO BARROSO