El peso que supone aparecer en un cartel con el nombre que bien representaba su abuelo y su padre, así como el resto de su dinastía, conlleva un doble compromiso con la afición porque las exigencias son evidentes. Más en una Bienal de Sevilla en la que Manuel de los Santos ‘Agujetas’ siempre ha contado con el respaldo del respetable aun no teniendo tardes del todo gloriosas. No es la primera vez que esta referencia del cante femenino llega al ciclo sevillano, aunque sí de la manera en la que la hizo en la tarde del lunes 12, esto es, protagonizando un recital de cante al uso sin más condimentos que una guitarra de excelencia sonora y unas palmas muy a compás.

Dolores de los Santos Bermúdez, ‘La Agujetas’, se mostró firme y sin dudas en San Luis de los Franceses. La necesidad de honrar a sus maestros remueve las sensaciones que produce por eso se responsabiliza y se entrega. Cante sin matices innecesarios, la expresión más natural de lo jondo, un discurso que no necesita traductores ni sinopsis. Y en ella recae la personalidad y el estilo que marcan los genes, en tanto en cuanto presume en el escenario de vehemencia y cierta locura. Esa bella locura.

El cante de Dolores no nace de la fuerza provocada, sino del coraje experimentado. Se puede decir que canta su vida. El cante hablado que tanto suena pero que pocas veces se oye. Una grata sensación para los oídos. Notamos a una cantaora más entregada que en sus últimas apariciones, quizás porque el lugar y la ocasión lo merecía. Para ello contó con su fiel escudero, Manuel Parrilla, quien, con manos de oro y dejando claro que está entre lo mejor de la sonanta flamenca de la actualidad, no tuvo más que dejarse llevar por los soníos negros que nacían de la voz de ‘La Agujetas’. Así, puso alto el nivel principiando por tientos y tangos, no le temió a los tarantos de Manuel Torre -años hacía que no la escuchaba por este estilo-, y convenció en la soleá. Pero aún quedaba la seguiriya, de ejecución perfecta y de un sentido único, algunos lloraban.

La jerezana cantó una hora sin levantarse de la silla, o como veníamos diciendo, habló su cante. Sentenció por martinetes, sacando de sus reaños los recursos necesarios. También se acordó de su tierra en las bulerías por soleá, y en las bulerías del final. Para ello contó con las palmas y el compás de Gregorio Fernández y Rafael Romero Junquera, dos palmeros de los más veterano de los habidos en Jerez. Dolores habló, alto y claro, y el público se puso en pie. Un recital que sirve de presentación del trabajo discográfico que saldrá a la luz el 12 de octubre cuyo título es ‘Agujetas Cantaora y Manuel Parrilla’.

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