El mundo del flamenco rinde hoy un homenaje a uno de sus más grandes palmeros, Manuel Soto Barea, «El Bo de Jerez», «representación del alma y la chispa» de este arte, según lo define Estrella Morente, impulsora del evento en el que participa junto a otros artistas de la talla de José Mercé.

«La gente tan genial como él va día a día aportando cada vez algo más maravilloso. No tiene desperdicio, porque tiene gracia y arte andando con babuchas o para darte los buenos días», proclama la hija de Enrique Morente.

El autor de «Omega» es, precisamente, uno de los muchos artistas a los que ha acompañado Soto Barea, algo que no extraña a tenor de los datos de la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes (AIE), según los cuales, su nombre figura en más de 200 discos.

«Es parte de la historia del flamenco desde hace cinco décadas», insiste Estrella Morente, que se subirá mañana a las tablas del Teatro Nuevo Apolo de Madrid en un acto que contará con la presencia del homenajeado y que ella ha promovido ante «la situación precaria» que atraviesa el artista por una enfermedad que lo mantiene inactivo.

El homenaje, sin descartar incorporaciones de última hora, también contará con Montoyita, Diego Carrasco, José Enrique Morente, Tino Di Geraldo, la familia Sordera (Vicente Soto, José Soto Sorderita, Enrique Soto, Maloko Soto, Juana Soto, Leli Soto, Gabriela Soto) y la familia Carrasco (Curro Navajita, Ané Carrasco, Juan Grande, Jesús Grande, Fernando Carrasco y Tío José Carmonilla).

«Para mí es una satisfacción grande poder encontrarnos con otros compañeros para rendirle homenaje a alguien tan sabio, generoso y bueno como es mi tío, ya sea como aficionada, como músico o como persona. Habría que hacerle un homenaje todos los días, porque no se puede tener más ritmo y compás, además de un corazón que no le cabe en el pecho», afirma Morente.

Manuel Soto Barea, conocido como «El Bo Sordera» o «El Bo de Jerez», por su lugar de procedencia, nació el 1957 en el seno de una familia de tradición, prestigio e historia dentro del cante gitano, habituales de los tablaos y fiestas de Madrid a partir de los años 70.

Sus primeros pasos profesionales los daría al lado de la Paquera de Jerez y crecería como artista junto a Moraíto Chico, José Mercé, Vicente Amigo o Paco de Lucía, por citar unos pocos.

Entre sus trabajos, destaca también su participación en las películas «Flamenco» (1955) y «Flamenco, Flamenco» (2010) de Carlos Saura, en ambas ocasiones, tocando palmas en el capítulo dedicado a las bulerías de Jerez.

«Para mí, el palmero viene a tener la misma importancia o necesidad que tiene el torero de su subalterno o banderillero. Te quita al toro de encima y te echa un capote», explica Morente sobre esta figura del flamenco.

En su opinión, no obstante, la dimensión artística del hombre al que cariñosamente llama «tío» trasciende las palmas.

«No sé lo que tiene Jerez, que da esos artistas como Lola Flores, que no se podía comparar con nadie. A él le pasa algo parecido. No sé si canta o baila mejor o si es cómo toca las palmas o cómo respira. Es un artista haga lo que haga y tiene el aroma de una tierra única», afirma la cantaora.