Tras la celebración del festival homenaje a Manuel Soto Barea, conocido mundialmente por todos como ‘El Bo’, en Madrid el martes de la semana pasada, llegan las primeras conclusiones. Es cierto que a nivel artístico el espectáculo estuvo extraordinario, de hecho, participaron todos los artistas que aparecían en el cartel, cosa rara cuando se trata de un homenaje de este tipo pero los resultados económicos no fueron del todo favorables.

La familia Sordera estuvo al completo, encabezando la terna el hermano mayor del homenajeado, Enrique Soto, quien deleitó al público asistente del teatro Nuevo Apolo madrileño con sus cantes nacidos de lo más profundo del arte de Santiago. Tampoco faltó Vicente Soto, por alegrías y bulerías. Otro de los hermanos que asistió, y que siempre ha defendido la vanguardia del flamenco, fue José Soto ‘Sorderita’, con una aportación de inmensa riqueza musical y recordando aquella nueva generación innovadora y creativa de lo ‘jondo’ nacida desde el respeto y el amor a lo heredado.

La familia del Sordera es tan rica que ya muestra la siguiente generación de cante como algo natural, siendo Maloko Soto, hijo de ‘El Bo’, quien dio la bienvenida mostrando su particular forma de interpretar los cantes, más cercano a lo contemporáneo y a la fusión. Nervioso, mostró sus agradecimientos a todos los artistas y al asistente por acudir a una cita «tan importante» para su padre. Seguidamente tuvimos la oportunidad de volver a escuchar a Lela Soto, una de las menores de la saga que camina con paso firme y defendiendo el estilo de sus gentes. Muy buenas sensaciones dejó, así como la guitarra formidable de Nono Jero.

Y no tan solo la familia directa acudió a la llamada de ‘El Bo’, sino que por supuesto no faltaron primeros nombres del flamenco internacional como el maestro José Mercé, largo y simpático en su aparición, Estrella Morente, con Montoyita, iniciadora de todo el evento y emocionada constantemente, o Diego Carrasco, con esa elegancia acompasada con la que se mueve por las tablas. Todo un placer. El menor de los Morente, José Enrique, rindió una especie de homenaje a su padre, por tangos y bulerías dejando un buen sabor de boca.

En el fin de fiesta subieron todos (Leli Soto, Juana Soto, Carmen Jiménez, Dolores Soto…), y pudimos aplaudir la presencia de ‘El Bo’, quien no pasa por sus mejores momentos de salud ni tampoco económicos, de ahí el homenaje. Al principio de la crónica ya anunciábamos que la familia sacaba las primeras conclusiones del evento no siendo del todo favorables, pues «el teatro no se llenó (jugaba el Real Madrid a la misma hora) y los gastos han sido elevados», por lo que «nuestra ilusión es hacer el homenaje a mi padre en Jerez, espero que nos cedan el Villamarta aunque sé que no es fácil», intentando que «todo el flamenco nos apoye en esta iniciativa», afirma Maloko Soto, hijo de ‘El Bo’.