Nunca está de más subrayar la labor que realizan las peñas flamencas jerezanas cada fin de semana del año. Posiblemente, y no es una exageración, ha habido actuación en alguna peña local todos los fines de semanas del año incluyendo programaciones de zambombas, ciclos de otoño o primavera, la etapa dedicada a las saetas o las actuaciones que aportan a la Feria del Caballo, los viernes del verano en ‘El patio de la Bulería’… Lo dicho: ¡chapó!

La jornada del sábado fue de esas en las que algunas de ellas coinciden, pero en esta ocasión el horario ha podido facilitar nuestra presencia en todas ellas. También destacamos la aportación diaria de Tabanco El Pasaje, en el que se inicia el recorrido pudiendo escuchar a Juan Lara, que luego marchó hasta la Peña La Bulería con la extraordinaria guitarra de Manuel Jero dando sentido al ciclo ya consolidado bajo el título ‘Del Tabanco a la Peña’ y que a tan buenos aficionados reúne cada semana en esta entidad de la calle Empedrada. Notamos a un Juan Lara con ganas de demostrar sus posibles con garra y arrojo, en una casa que es la suya. Por soleá y seguiriya estuvo soberbio. Salíamos de allí buscando el barrio de San Mateo, aquel que sigue en pie pese a parecer que ha pasado por una guerra.

Fin de fiesta por bulerías de Juan Lara y Manuel Jero. Foto: Peña La Bulería.

Fin de fiesta por bulerías de Juan Lara y Manuel Jero. Foto: Peña La Bulería.

Caminamos con ilusión porque nos esperaban en la Peña Buena Gente, esa que está poniendo el mundo del flamenco bocabajo, o en pie, con una programación de primer nivel y que ponía en las tablas a Lela Soto, la menor de la saga Sordera que está levantando grandes expectativas en la afición jerezana. Eran las 17.30 horas, bueno, un poco más tarde porque la puntualidad es algo que aún no ha aterrizado en este mundo. Rafa Marín presentó a la que de seguro será una de las máximas representantes de nuestro arte allende nuestras fronteras, porque mostró cualidades de sobra, talento heredado y una afición que la empuja a descubrir nuevos matices sonoros con un recital amplio en el que destacamos los aires de levante, la bulería por soleá, la seguiriya o las bulerías. Antonio Jero, hasta ahora llamado ‘Nonito’, está por día mejor, así como las palmas de Juan Diego Valencia y Manuel Cantarote. La peña estaba hasta la bandera, con la presencia de Enrique Sordera, ‘El Bo’, Vicente Sordera, Tío Pijo y El Gordo de Tío Juane (que ya venían de La Bulería), el guitarrista Alberto San Miguel… un lujo. También, mucho público joven. Otro lujo. A Lela le queda una vida cargada de éxitos, sin duda.

'El Bo' baila en la Peña Buena Gente con el cante de Lela Soto. Foto: Paco Barroso.

‘El Bo’ baila en la Peña Buena Gente con el cante de Lela Soto. Foto: Paco Barroso.

Eran las 20.30 horas, y ‘viajamos’ hasta el Parque Atlántico, donde tiene la academia de guitarra y el Aula Cultural José Ignacio Franco. Allí tuvimos la inmensa suerte de escuchar a Diego del Morao en un concierto ‘En Íntimo’. Fue algo que siempre recordaremos como un encuentro para privilegiados y en el que el artista de Santiago desplegó sus artes para de nuevo colocarse en el escalafón de la sonanta flamenca a nivel mundial. Y no llegó solo, sino que se acompañó de Maloko, Juan Grande, Antonio Rey y Pepe del Morao. Aquello fue para guardarlo en las retinas. Pero teníamos prisa por llegar a Santiago, hasta la otra punta.

Diego del Morao, minutos antes de tocar en el Aula Cultural José Ignacio Franco.

Diego del Morao, minutos antes de tocar en el Aula Cultural José Ignacio Franco.

Pepe Marín, la voz, dedicó unas palabras de agradecimiento a la Peña Tío José de Paula que ya lleva 32 años celebrando su ‘Otoño Flamenco’. También saludó a Rancapino, maestro de maestros, y a Manolo Bohórquez, respetado investigador y crítico flamenco. Ellos dos, y otros tantos compañeros y aficionados como Estela Zatania, Antonio ‘El Platero’, Manuela Carpio, Ana María López, Pepe ‘El Zorri’, las mujeres de Tío José… se acercaron a escuchar a Manuel Fernández Carrasco ‘El Borrico’ y a Antonio Jero, el padre del que mencionamos en líneas más arriba. Manuel es de esos cantaores que llevan toda la vida cantando, pero poco en los escenario, por lo que crece en cada actuación y demuestra, con humildad, que viene de un linaje de prestigio, que sabe lo que canta y que tiene mucho que aportar en determinados núcleos donde se escucha el buen cante. Estaba contento de estar en «mi peña» y por eso puso toda la carne en el asador. Su amplio recital tuvo momentos de mucho provecho, sobre todo en los martinetes y tonás, en la soleá o en los tarantos. Aplausos para el genial toque de guitarra de Antonio. Llegó a subir Rancapino a cantar una malagueña de un sabor inigualable. Las bulerías fueron para enmarcarlas con la aportación, al baile, de Tía Currita y La Churra, así como las maestras anteriormente citadas. Cuando terminamos la jornada ya era la madrugada del domingo.

Manuel 'El Borrico' y Antonio Jero, en Tío José.

Manuel ‘El Borrico’ y Antonio Jero, en Tío José.