Estamos ante uno de los mejores artistas que ha dado Jerez en las últimas décadas. Y no lo digo yo, sino que fue la conclusión a la que llegó el admirado Paco Cepero a la salida del espectáculo que ofreció Fernando Soto, un clavel moreno y gitano, en el Teatro Villamarta en homenaje a Lola Flores. Un público entregado disfrutó desde el primer momento de un verdadero prodigio de la canción y la copla española, sobre todo de aquella que se acerca al estilo flamenco, porque de ahí viene él.

El jerezano ofreció un concierto en el que la sensibilidad y el buen gusto fueron los protagonistas. Desde el repertorio al juego de luces, desde las transiciones al equipo de sonido, desde el vestuario a los músicos… difícilmente se le puede achacar algo a este espectáculo que quiso titular ‘La Niña de la Venta’. Desde su comienzo Fernando se planta en el escenario para recibir la ovación de la audiencia, y él se crece. Se pasea por el escenario de un modo singular sobrado en atractivo y dedica su obra a “Don Antonio Merino”, padre de su percusionista Carlos Merino que ha fallecido días atrás.

Despliega su talento en temas como La Niña de la VentaCuna Cañí, Mi Sangre o La Zarzamora. Entre tantas coplas nos acordamos de Antonio Gallardo y Nicolás Sánchez, dos genios de la creación musical que aportaron estilo a la carrera de ‘La Faraona’. Tampoco faltó ese recuerdo a Manolo Caracol, otro indiscutible ser de influencia en la vida de la jerezana más universal de los tiempos, con la zambra Mora, Morita. Siguieron sonando canciones tan populares como A tu vera, Torbellino de Colores, Limosna de Amores, o una más novedosa cuyo título es La Grabiela a compás de bulerías. En uno de esos repentinos momentos de locura artística, Soto bajó del escenario para recibir el calor directo del patio de butacas paseando por el mismo con una grandeza especial. Emocionó su desparpajo y el público vibró como hacía tiempo que no se veía por este teatro.

El reloj no importaba, estábamos en un momento sublime de arte. Su voz, su mirada, su interpretación… Nos dejó bien despachados con otros títulos como Los metales de tu voz,  Pan y Chocolate, una larga tanda de bulerías y el Ámame esta noche, de Antonio González ‘El Pescailla’, momento en el que todos nos levantamos y bailamos al compás de Fernando. Entre el público: Elena Furiase, nieta de Lola Flores, Paco Cepero, la cantante Laura Gallego, Antonio Higuero, Diego Vargas, que acompañó a Lola en infinidad de ocasiones… La gente en pie para despedir a un artista, y a su magnífica orquesta, que hizo historia en el primer coliseo jerezano. Sencillamente genial. Y me pregunto viendo la que lio Fernando: ¿qué no formaría Lola en aquellos entonces?