El otoño flamenco en Jerez continúa acogiendo grandes actuaciones en las distintas peñas de la ciudad, y más que quedan por venir. Si el mes de octubre ha sido el elegido para que entidades como Buena Gente y Tío José de Paula celebren sus respectivos ciclos, el mes de noviembre lo será en los casos de Terremoto, Bulería y Alconchel, por lo que queda evidente la importancia de estos núcleos flamencos para que no cese la oferta en más de tres meses del año que se quedan vacíos en cuanto a programación del Ayuntamiento.

En la jornada del sábado 22, pese a la lluvia, pudimos disfrutar de dos grandes artistas locales que ofrecieron, cada uno en su estilo, dos recitales de categoría. La primera peña en abrir sus puertas fue la Buena Gente, que se llenó de público para dar calor a Felipa la del Moreno. Esta gitana de Santiago, vinculada también al barrio de la Asunción, llegó a la entidad para aromatizar el ambiente a través de sonidos dulces y olores de canela. Siempre es un placer percibir sus quejíos de una manera natural y llevada al extremo, pues siempre arriesga en los tonos más altos y casi inaccesibles para una gran mayoría de cantaores. Sus agudos no molestan, al contrario, es ahí donde el público recibe las mejores sensaciones del recital. Esta intérprete se ha acomodado, por así decirlo, en sus estilos habituales y a veces nos preguntamos si merece más de lo que tiene, pues su talento es impresionante. Es por eso que destaca en la soleá, en los tientos tangos, en bulerías y fandangos de Huelva, y muy sobremanera, en las bamberas. El resultado exitoso de la actuación no hubiera sido tan evidente sin la guitarra de Manuel Valencia, quien con un toque serio, técnicamente brillante y transmitiendo notas de suma belleza, supo mantener el ritmo de la gala al igual que guiar por el mejor camino a la cantaora. La semana que viene tendrá lugar la celebración del recital de Rancapino Chico con la guitarra de Antonio Higuero, a partir de las 17.30 horas.

Por la noche tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con Fernando Carrasco Vargas, el hijo de la Morena de la calle Cantarería. Desconocemos si fue porque en esa peña, Tío José de Paula, ha vivido momentos impagables junto a su hermano Curro, con José Vargas ‘El Mono’ o tío Enrique Manuel; o si fue porque estaba a metros de Jesús del Prendimiento o si fue porque el momento se prestó para ello, pero lo que si es cierto es que vimos a un Fernando de la Morena realmente entregado y dejándose la piel en cada tercio de su cante. Cante que no es más que la expresión más personal, genuina e íntima de un ser carismático. Otro cantaor que a pesar de tener un repertorio bastante frecuente sigue impresionando a sus adeptos al impregnar de originalidad cada letra. Por bulerías estuvo soberbio, único. Por soleá gustó bastante porque ahí se crece. Por fandangos: «la una, las dos y también las tres…». Pero por seguiriyas paró el tiempo y nos dejó prácticamente mudos. Se acordó de su «amigo» Moraíto y terminó de saciarse. La guitarra de Domingo Rubichi nos supo a caviar y las palmas de los perfectamente uniformados José Peña y José Rubichi supuso el deleite para los que allí se encontraban. El ciclo concluye el próximo sábado a las 22.30 horas, con la actuación de Sophia Quarenghi y Joaquín ‘El Zambo’, entre otros.

Fernando de la Morena. Foto: Paco Barroso.

Fernando de la Morena. Foto: Paco Barroso.