Está considerada como una de las grandes cantaoras de los últimos tiempos, aunque ella lleva toda su vida en esto. Podría decirse que aprendió a cantar antes que a hablar. Las condiciones eran las más propicias para ello, nacida en pleno barrio de Santiago y miembro de una familia gitana por todos los costados, destaca desde su infancia por interpretar las bulerías de Jerez de una forma natural, al puro estilo de esta tierra y por eso forma parte de ese grupo mítico de niños prodigios denominado ‘España-Jerez’ y con el que triunfan en los años 70. Con los años va adquiriendo conocimientos hasta encontrarse con grandes profesionales del arte que confían en ella y depositan las esperanzas más notables de la época para hacer de su persona a la gran artista del momento. Antonio Gallardo escribe letras para su repertorio, Paco Cepero compone pentagramas para darle sonido a esas letras, Parrilla de Jerez y Moraíto la acompañan con sus guitarras creando verdaderas obras del compás, la «tía Paquera» cuenta con ella en determinados momentos para compartir, incluso, grabaciones a dúo… Comparte escenarios con Rocío Jurado, Lola Flores la llama una y otra vez para disfrutar de sus cantes en convivencias familiares, Manolo Sanlúcar cuenta con su voz en ese tesoro musical titulado ‘Tauromagia’ en 1988, y un largo etcétera.

Hablar, por tanto, de Tomasa Guerrero Carrasco ‘La Macanita’ es referirse a la artista más completa y con más trayectoria que tiene Jerez a estas alturas. Una mujer que no suele presentarse en las peñas flamencas de la tierra pero que accedió a cerrar el ciclo Otoño es Flamenco de la Peña Buena Gente. Decían desde la directiva de la peña que hacía «más de veinte años» que no ofrecía un recital de esta forma. El entorno facilitó que la noche fuese histórica al tener en cuenta la importancia del saber escuchar, y Tomasa se entregó. La entidad del barrio de San Lucas se volcó con la cita y presumió de buena organización al acoger a cientos de aficionados, incluso de fuera de Jerez, y que todos ellos pudieran disfrutar del encuentro con una de las grandes y sin que nadie sufriera incomodidad.

Quien escribe estas línea fue el encargado de presentar a una artista «carismática y que debería estar en el lugar que le corresponde», desde 2012 no está en una Fiesta de la Bulería y mucho más en unos Viernes Flamencos. Bien escoltada por cuatro Manueles (Valencia, Chicharito, de Cantarote y Macano) se presentó por malagueñas del Mellizo en las que comprobamos el extenso registro que posee la jerezana. Hilvanó estas dos letras con unos verdiales muy aplaudidos. Manuel Valencia, extraordinario y con un sentido impresionante del saber acompañar, abrió boca con un solo por bulerías. Fue entonces cuando se introdujo en la soleá, ese estilo que en su garganta adquiere todo el significado de la historia y cuya ejecución fue impecable, cambiando de estilos y subiendo la temperatura. Quince minutos para enmarcar. Pese a la fuerza y la furia que muestra en muchos de sus quejíos es capaz de transmitir esa dulzura clara y agradecida, verbigracia cuando se acordó de una de las composiciones, «un temazo», de Fernando Terremoto.

En la segunda parte sonaron aires de Cádiz por alegrías acercándonos el sabor de las olas de la Caleta, y en la seguiriya volvió a Jerez para hacer memoria viva de los grandes intérpretes de su barrio como Juanichi ‘El Manijero’. Otro de los grandes momentos de la velada fue el dedicado a los tientos y tangos, dejándose llevar por la espontaneidad y el ritmo de los formidables palmeros. Como no podía ser de otra forma, la juerga por bulerías fue el epílogo de una noche en la que los cantes subliminales de La Macanita nos rompieron el alma.