Utrera se ha levantado hoy con otra pérdida importante para el flamenco, Pepa de Benito.  Nieta del Pinini, la cantaora era una de las albaceas del compás de su tierra y la representante de una casta que ha aportado mucho al cante y al flamenco sevillano en general.

Se dedicó al profesionalismo a una edad bastante tardía pues había cumplido ya el medio siglo y gracias a la insistencia de su sobrino Pedro Bacán (DEP), quien le convenció después de mucho tiempo de cantar en público. Su mayor eclosión discográfica se produjo en la década de los noventa con la participación en numerosas grabaciones colectivas como Noches gitanas en Lebrija (EPM Musique, 1991), Cantos de Forges y de fiestas (EPM Musique, 1992) y Le Clan des Pinini (Pee Wee / Karone, 1997), casi siempre abanderadas por sellos franceses, donde se le tenía especial cariño y admiración.

En 1999, casi diez años después de la primeras actuaciones públicas, grabó un álbum en solitario, Yo Vengo de Utrera de la compañía Harmonia Mundi.

De su aportación cantaora nos quedamos con ese fandango por soleá heredado de su padre y que guarda un encanto especial. Descanse en Paz, Pepa de Benito (Utrera, 1937-2016).