Tiene un concepto del arte flamenco clásico y tradicional. Será porque pudo saborear los momentos gloriosos de una época pasada en la que tuvo oportunidad de compartir fiestas con La Paquera o Beni de Cádiz. Coral de los Reyes Bermúdez pertenece a una estirpe de respeto, emparentada directamente con Anzonini del Puerto, Diego ‘Rubichi’ o Juanele. Esta jerezana debutó en el Teatro Villamarta siendo muy joven en el año 85. Ahora, más de treinta años después ve “triste” la situación por la que ha pasado el teatro local, y se alegra, a la vez, de la solución que le permitirá subirse a sus tablas dentro de unas semanas dentro de la zambomba que organiza la Peña Los Cernícalos. 

¿Cómo definiría la situación por la que ha pasado el Teatro Villamarta?
Me da mucha pena, es bastante triste que hayamos pasado por estos días de incertidumbre. El pueblo de Jerez no se merece eso, ellos son los que apuestan por los espectáculos que se ofrecen y el que nosotros presentamos – Zambomba Peña Los Cernícalos- el día 10 ha tenido mucho éxito porque está casi todo vendido. Me da pena del público que tiene ganas de apoyar a la cultura y que sufra estas situaciones. Nosotros los artistas, y hablo de la zambomba nuestra, tenemos mucho trabajo gracias a Dios y lo notaríamos menos, pero si por alguna razón no hubiéramos podido presentarlo hubiera sido lastimoso porque el Villamarta siempre es una plaza importante.

Una pena que hubiera pasado lo que ya ocurrió en 1986, el cierre. 
Yo tuve la suerte de estar en el antiguo, antes del cierre y en la posterior reapertura. En el año 1985 debuté, siendo una niña, y al año siguiente lo cerraron. Todos los artistas de aquel entonces nos manifestamos en la puerta cantando y demás. Pusieron un escenario y por allí fuimos pasando muchos de nosotros para reivindicar que nos quedábamos sin escenarios, ya sólo teníamos la calle. Recuerdo a Fernando de la Morena, Capullo de Jerez, Juan Moneo ‘El Torta’… también de la canción española y de la interpretación. Lo volvieron abrir en 1996 y no volví a pisarlo hasta el año pasado.

Y cuando se subió al escenario, ¿notó que había cambiado mucho?
El teatro actual no tiene nada que ver con el que yo conocí. Ni las cortinas, ni la decoración, ni el sonido… El Villamarta siempre ha tenido una gran fama fuera de Jerez, los artistas estaban encantados de venir y presentar sus espectáculos. Siempre ha estado entre los mejores de España. Con la reapertura se perdió un poco el sabor de antaño, ese embrujo que guardan los grandes teatros del país.

“Yo fui de las que se manifestaron en el año 86 cuando cerraron el Villamarta”

Si ha cambiado el teatro, los artistas no se quedan atrás…
Claro. En aquella época seguían viniendo algunas folclóricas y compañías de otro carácter. Estar en la programación o subirse al teatro no era cualquier cosa, sólo unos privilegiados tenían la oportunidad de ello, se tenía un respeto impresionante. A ver, que no se me malinterprete, ahora tampoco se sube cualquiera pero sí es cierto que es un poco más asequible.

Entonces, sus orígenes fueron en el Teatro Villamarta…
Sí. Comencé con el maestro García Tejero, dentro de su orquesta. Para mí era un lujo porque él venía de escribirle letras y ponerle música a las canciones de las grandes de la copla y de la canción del momento. Entonces presentaba algunos espectáculos en Jerez y contaba conmigo, tenía trece años. En casa lo mismo que se escuchaba a Agujetas o a La Paquera, también se ponían los discos de Lola Flores o Marifé. Yo cantaba flamenco pero me fueron metiendo en el mundo de la copla. Hicimos el espectáculo ‘Coplas de ayer y de hoy’, con Charo Reina o María José Santiago.

Y apenas sin pensarlo fue alejándose del flamenco…
Yo era una niña y me fueron llevando de una manera que quizás no es la que una, cuando pasan los años, hubiera preferido. En mi casa siempre se había escuchado flamenco del más ortodoxo, además que también se ha cantado mucho. Pero sin darme apenas cuenta me vi en el mundo de la copla, le hice los coros a María José Santiago en algunos temas… Me dejé llevar pero quiero que no se me encasille con eso, yo soy cantaora flamenca.

¿Por qué ese parón en su vida artística luego?
Parece que se olvidan, sin más. He tenido una racha en la que se me ha ignorado mucho en mi tierra, no sé si porque me fui a vivir fuera. No creo, porque yo venía constantemente. Creo que se me etiquetó injustamente como coplera y no se paran a pensar que mis orígenes son flamencos, me olvidaron. También es cierto que no tuve alguien que me echara una mano… eso que dicen de si no tienes padrino no te bautizas.

Coral de los Reyes habla con Juan Garrido en Tabanco el Pasaje. Foto: Paco Barroso.

Coral de los Reyes habla con Juan Garrido en Tabanco el Pasaje. Foto: Paco Barroso.

Un parón que ya se acabó…
Desde hace unos años estoy teniendo más oportunidades de cantar en mi tierra, no demasiadas. Suelo estar en la Guarida del Ángel, en el Festival de Jerez, también he participado en las jornadas de la Universidad de Cádiz dedicadas a Isabelita de Jerez, gracias a José María Castaño y Los Caminos del Cante.

¿No se ve identificada un poco con ella?
Sí. Cuando estuve cantando en la Peña Buena Gente hice los cantes de Isabelita y me veía reflejada. A ella no se le ha dado el sitio que merecía en la historia porque creo que Jerez tiene un carácter muy especial. Si no perteneces a una familia muy conocida o te mueves en el entorno… te olvidan. Mi hermana Ana de los Reyes, mis primos de ‘La Tota’, mi hermano Pele de Navajita Plateá suelen estar más en activo.  Me duele que no cuenten conmigo, yo he sembrado mucho en temas benéficos y cuando había dinero, nadie me llamaba.

En ocasiones, lo más justo sería pedir el Currículum Vitae a cada artista…
Eso sería lo suyo (risas). Yo llevo toda mi vida cantando y parece que no me ha servido de nada aquí. Desde mediados de los 90 estoy de giras por Alemania, luego en el 2000 me llevé más de un mes en Japón… le he dado la vuelta al mundo como Willi Fog. 

Menos mal que están las ferias y las zambombas…
Nunca he dejado de tener mis fiestas privadas, y en las ferias de Sevilla o de otras provincias… Y cuando llegan las zambombas nos da una alegría tremenda. Este año tengo actuaciones en Sala Compañía, en el Teatro Villamarta, en la Sala BBK de Bilbao, en Córdoba, Almería, algunas fiestas íntimas… Trabajo nunca me falta.

“Me gustaría cantar en un Viernes Flamencos, en peñas de Jerez o en la Fiesta de la Bulería”

¿Han cambiado muchos los artistas que escuchabas en su niñez con los que existen ahora?
Muchísimo. Antes había una responsabilidad diferente, un protocolo, unas formas que cuidar en el escenario y fuera de él. La vestimenta, la actitud, la responsabilidad, la formalidad… eran conceptos que antes se cuidaban bastante. Ahora parece que todo da un poco más igual, que todo vale, y no debe ser así. La educación, en general, de antes no se tiene ahora. Ahora no se dan ni los buenos días…

Para acabar, ¿cómo va ese proyecto de disco que me contó la última vez?
Sigue estando ahí, a la mitad. Es un proyecto que siempre quiero sacar adelante pero por la cuestión económica no puede llevarse a cabo. Tengo ahí una serie de canciones latinas que yo adapto al flamenco y es algo que me ilusiona pero no tiene fecha para acabarlo. Lo que me gustaría es cantar en un Viernes Flamenco, en peñas de Jerez o en la Fiesta de la Bulería.