La tercera propuesta vista en el Teatro Villamarta en la Navidad jerezana resultó exitosa por el carácter de distinción que se lo otorgó desde su origen y esencia. No se trató, como es habitual en este proscenio, de una tradicional zambomba sino que se llegó a un destino donde la musicalidad y universalidad del villancico predominó ante el resto de elementos. Apenas quedaron unas butacas libres de las mil doscientas localidades con las que cuenta el teatro, y no es extraño, pues parece que el producto musical navideño funciona un año más con la venta de casi cuatro mil entradas al unir los tres espectáculos de esta índole celebrado en estas semanas de último de año. Aunque cierto es que el riesgo de este espectáculo parecía mayor al romper con el imaginario habitual del receptor. Así, la línea seguida por la producción (SoloxArte) fue la iniciada años atrás en un concierto navideño llevado a cabo por Tomasa Guerrero ‘La Macanita’ y Jesús Méndez en la Catedral de Jerez. Eso sí, Tomasa ha sido sustituida por Antonio Reyes, suponemos que es debido, entre otros motivos y sin mencionar los méritos del cantaor chiclanero de sobra merecidos, a que la cantaora de Santiago ya estuvo en el Villamarta con María José Santiago el pasado puente de la Inmaculada. En definitiva, Méndez y Reyes conforman un binomio totalmente prestigioso para cualquier cartel y que promueven la finura en el decir y en el hacer, así como en el transmitir.

Ambos de esmoquin, aparecieron ante el aplauso unánime del respetable que predecía la grandeza musical que se iba a crear en el escenario, provocado al inicio de la noche con la interpretación de los clásicos musicales de la Nochebuena por parte del número de violines, violonchelo, viola, piano, percusión y guitarra. Nombremos a la guitarra: Diego del Morao. El guitarrista más aplaudido de los últimos años no faltó a la gala anotando los matices más flamencos del apartado instrumental. A dúo, dieron la bienvenida con los Campanilleros de Manuel Torre, cada uno a su estilo, del torrente de La Plazuela a la dulzura de La Barrosa.

Foto: Paco Barroso

Jesús en solitario trató de homenajear a dos compositores que aportaron el sentido de la actual amalgama de letras navideñas, Antonio Gallardo y Fernando Terremoto. Sabemos que Méndez se mueve con soltura en este registro así como lo hizo, salvando las distancias, su pariente ‘La Paquera’, y por ello cuenta con un reconocimiento de la Asociación de Belenistas de Jerez por su aportación a este estilo musical. Lo que está cada vez más claro es que ya cuenta con una legión de seguidores que lo siguen y lo quieren, que lo admiran y que disfrutan con sólo verlo en el escenario, pues transmite lo entrañable del artista pero no olvida la majestad del cantaor.

Tras el de Jerez salió el de Chiclana, que por cierto encarnará a S.M. Rey Baltasar en su pueblo el próximo 5 de enero. También cuenta este gitano con una estrecha relación con el villancico, habiendo compartido momentos imborrables junto a Moraíto en las últimas ediciones del ‘Así canta nuestra tierra en Navidad’. Sin olvidarse de Jerez en letra y música, recorre otro panorama recurriendo a lo que dejó Camarón de la Isla, o también en versiones como las de Chiquetete. El público no podía quedarse callado ante los giros de voz de Reyes de un gusto exquisito. El impecable grupo de músicos envolvían de magia el espacio y el, desde ahora, todopoderoso hombre de la percusión, Luis de Periquín, parecía imparable. Las voces de Sandra Zarzana, Toñi Nogaredo y Macarena Reyes fueron motivo de aplauso en momentos del concierto. Las dos primeras interpretaron un título recordando a Parrilla de Jerez. Y Diego… ¡Ay Diego! impresionante. El compás de Tate Núñez y Manuel Salado, palmeros de la noche, siempre sobresaliente.

De nuevo compartieron el escenario para interpretar ‘Una pandereta suena’ a ritmo de trilla y ‘Hacia Roma caminan dos peregrinos’, de ‘La Argentinita’. Entre villancico y villancico introdujeron un fin de fiesta que poco aportó al conjunto del espectáculo alargándolo innecesariamente. La noche acabó con una gran ovación por parte del millar de personas que se agolparon en el teatro para disfrutar del gran trabajo que nos dejaron los artistas de la noche, así como de la magnífica propuesta dirigida por Carlos Sánchez, y los arreglos musicales de Julio Lozano, un equipo que ha sabido trabajar para que el año pueda despedirse con el mejor sabor de boca posible.

¡Felices Fiestas!