De la 29 Exaltación de la Saeta pronunciada por Juan Garrido en la Iglesia de San Mateo, Jerez, organizada por la peña Buena Gente el 24 de marzo de 2017.

“Nos mueve la sensación de incertidumbre ante la expresión más desnuda y despojada de un Curro de la Morena que tenía una cita ante El Prendimiento en la Plaza Rafael Rivero. Algunos años, entre tanta gente agolpada en la plaza, tuvimos la duda de si este quejío hecho persona había acudido a la llamada de un pueblo que necesita ver las manos cruzadas del Señor de Santiago pasear por las calles de Jerez. De repente, parece que el silencio se hacía dueño del tiempo para desaparecer sólo cuando Curro se inspiraba. Nunca caminaba sólo. Siempre lo adelantaban varios hombros para que su cante reposara ante la extrema vehemencia que le ponía a cada tercio. Temía que se quedara sin aliento ante la magnitud de su expresión. Pero no existía la sensación de grito. Curro parecía levitar ante la impresionante imagen de Jesús y el olivo aún parecía más grande. La emoción era una constante. Esa sinrazón, la del desahogo más cruel, adquiría sentido en la garganta de un ser especial que nunca se quedó con nada dentro”.

Lloraba el Prendimiento

cuando salió de Tornería,

el llanto se hizo presente

una noche de almas partidas.

Roncas voces murmuraron

sufriendo más que la agonía,

ni siquiera estaban los hombros

donde apoyar las fatigas,

ya no está el de Santiago

con la garganta encendía

y las manos van atadas

sin encontrar la alegría

en la sonrisa de su boca

cuando de todo se reía.

Ni el olivo está creciendo

como antes sí lo hacía.

Lloraba el Prendimiento

que buscó la voz herida

del niño de la Morena

de calle Cantarería.

Quería ver a su hijo,

el de la voz que estremecía.

Y Sólo encontró silencio

cuando de la calle salía,

y al entrar en esa plaza

de cabezas renegrías

no encontraba al clavel

ni su rostro de armonía.

Y no encontró la saeta

cuando fue de recogida.

Hasta llora Chupaceite

Candileja que lo mira

y San pedro va rezando

al desamparo de María.

Ya no suena aquella voz

que desde el alma subía

hasta las manos de Dios

hasta las manos prendidas.

No está el duende en la calle

la saeta enmudecía

ya no hay quien te cante Jesús,

Prendimiento y Madre mía

como este gitano cabal

festero en la bulería

Curro de la Morena:

Saetero de por vía.