Desde hace un tiempo, Jerez puede presumir del cante de Luis Moneo, un artista venido a más, con unas condiciones envidiables, pero que, como ocurre en muchos casos, no tiene el protagonismo que debiera en determinados escenarios. Eso sí, su capacidad, como ha quedado demostrada en su primer trabajo discográfico, Mi cante, mi palabra (pincha para comprar) está fuera de toda duda. Por eso, entidades que realmente valoran lo que es y lo que puede ofrecer, ese metal y puro y fresco que representa al cante más señero de Jerez, recurren a él. Es lo que ocurrió el pasado jueves en el Círculo Flamenco de Madrid, una institución que, independientemente de trabajar de una manera envidiable, sabe apreciar lo bueno.

Luis Moneo se presentó en Madrid acompañado a la guitarra de su hijo Juan Manuel, y juntos consiguieron encandilar al exigente público madrileño, que de eso sabe y bien. El Tablao Las Tablas fue el escenario elegido para que ambos exhibieran lo mejor de sí en un recital extenso y plagado de verdad, la que representa el jerezano, dueño y conocedor no sólo de los cantes tradicionales de Jerez, sino que afronta otros con la misma solvencia y valentía.

Tientos-tangos, malagueñas, bulería por soleá, fandangos, martinetes, bulerías y como no, los platos fuertes, soleá y seguiriyas, con las que logró su reconocimiento en una de las plazas más complicadas.