Una vez concluido el IV Encuentro Internacional de Guitarra Paco de Lucía es preciso sacar valoraciones a partir del seguimiento diario que ha tenido este medio apostando una vez más por la actualidad de la ciudad de Algeciras. Antes de entrar en los distintos argumentos es justo apuntar desde ya que el resultado de este certamen ha sido más que favorable superándose a nivel cualitativo a las anteriores ediciones, que ya se presentaba como complicado por la firme apuesta que se exponía en años anteriores.

Esta cuarta edición ha destacado por una mayor asistencia de público en todas sus jornadas, destacando el fenómeno Miguel Poveda, que fue capaz de vender todas las entradas disponibles. Miguel realizó un magnífico concierto en el Parque María Cristina, epicentro de la actividad en los seis días que ha durado el festival, en el que lo pudimos ver altamente emocionado al recordar al algericeño más universal. Recorrió junto a su gran equipo de músicos, encabezado por el magisterio de Joan Albert Amargos, distintos estilos del flamenco como los tangos y las seguiriyas, y se introdujo en la presentación, en parte, de su último trabajo titulado ‘Sonetos y Poemas para la Libertad’. A modo de regalo interpretó algunas coplas que el público supo valorar fervientemente.

Pero si por algo se ha diferenciado esta edición de la anterior ha sido principalmente por la gala inugural, cuya calidad fue notablemente superior a la de años atrás. Las hermanas Úrsula y Tamara López triunfaron con un espectáculo de baile con el firme propósito de defender las distintas escuelas de las que goza el flamenco en toda su amplitud, desde la jondura hasta la escuela bolera, el clásico o la danza más contemporánea. El escenario se convirtió en un bello paisaje donde sólo cabía la delicadeza y elegancia de los movimientos y giros de ambas bailaoras. Este pistolezato de salida ayudó a que la tónica del resto de día fuera la misma de la primera noche.

Otra noche de especial encanto fue la del martes, con el doble espectáculo compartido por Arcángel y José Mari Bandera. El primero de ellos mostró porqué es uno de los cantaores más seguidos y requeridos en la actualidad; y el segundo presentó la obra ‘Canción Andaluza’, nombre del disco póstumo de Paco de Lucía. Arcángel se acompañó de Dani de Morón y Los Mellis, en un derroche generoso de cante en el que lo vimos defender su escuela tradicionalista pero desde la frescura de un eco curtido y admirado. José Mari estuvo acompañado de un genial El Amir, y junto al resto del equipo interpretaron temas como Te he de querer mientras viva, María de la O y Ojos Verdes.

Tanto en la noche del jueves como la de viernes vimos en el escenario a dos guitarristas de intachable reputación. El primero de ellos fue Al Di Meola, estrella del jazz que no quiso perderse la cita siendo la única vez que actuaría en España en esta temporada y otorgándole, a la vez, el carácter internacional y global de la cita. Tomatito fue el encargado de realizar un concierto de guitarra el viernes con la compañía, entre otros, de sus dos hijos: José y Mari Ángeles Fernández. Dos noches en las que el instrumento de las seis cuerdas hizo soñar al respetable.

Y la última jornada la plaza de llenó de flamenco con las voces de Sarayma, Felipa la del Moreno, Capullo de Jerez, Fernando Soto, Diego Carrasco y Enrique Pantoja. Este último fue el verdadero triunfador de la noche al plasmar su visión del baile por bulerías desde la gracia y la personalidad. Todos estuvieron a un gran nivel, al igual que las guitarras de Manuel de Periquín y Diego del Morao.

El resto de actividades han sido igualmente seguidas por el público. Tanto las exposiciones fotográficas de Paco Sánchez y Tomoyuki Hotta, como el ciclo de conferencias celebradas en el Centro Cultural José Luis Cano. Por el atril han pasado personalidades como las de Juan José Téllez o José Vargas, y muy sonado fue el homenaje en vida al cantaor Flores El Gaditano. La ocupación de los cursos de guitarra, cante, baile y percusión han tenido una ocupación del cien por cien prácticamente.

Argumentos más que de sobras para aplaudir la apuesta del Ayuntamiento de Algeciras por el flamenco, la música y la cultura que más define a un pueblo, a la vez que por mantener en la memoria a la figura más grandiosa que ha dado la ciudad en su historia, Paco de Lucía. Es importante valorar el esfuerzo de José Luis Lara, como encargado de la gestión artística y producción ejecutiva, a la familia del Maestro y a todas esas empresas privadas que siguen apoyando la cita anual. El mejor premio que se le puede hacer a la afición, y al resto de partes implicadas es la continuidad de una cita que, confiamos, ya va camino de cumplir su primer lustro cargada de ilusión y esperanzas de futuro.