Joaquín ‘El Zambo’ invitaba días atrás a la reflexión sobre “lo poco que se le ha reconocido a José Vargas ‘El Mono’ como artista en Jerez”. Fue en la presentación del cartel del Otoño Flamenco de la peña Tío José de Paula, mientras informaba sobre el Curso de Enseñanza de Cante que celebra esta entidad en el mes de noviembre y que imparte el propio Joaquín, tras coger el testigo de su tío Manuel Soto ‘Sordera’ y de ‘El Mono’. Con esa afirmación ante miembros del área de cultura del Ayuntamiento de Jerez, del presidente de la Federación Local de Peñas Flamencas y de artistas y aficionados se volvía a abrir la caja de pandora, como se suela decir.

¿Qué pasa con los monumentos de artistas flamencos en Jerez? ¿Y con José ‘El Mono’? Vayamos por partes. Tras la lucha incansable de Manuel Moreno Román, presidente por entonces del Centro Cultural Flamenco Fernando Terremoto, y de la familia del artista, se consiguió colocar el busto a ‘Terremoto Hijo’ en una rotonda cercana al barrio de La Asunción. Un trance que bien costó algunos disgustos a los seguidores del cantaor fallecido por las trabas que encontraron en el camino, tales como el difícil adecentamiento del lugar elegido para colocar la imagen, algo aparentemente irrelevante.

Es preciso recordar que tanto este como los que ahora se van a mencionar son esculturas costeadas por la parte interesada, es decir, la familia, las peñas o los compañeros artistas. Ahora queda buscar un sitio para Diego Rubichi, monolito ya construido y guardado en el salón de la casa de la viuda que parece no encontrar buen fin. Se habló de situarlo en la calle Empedrada a la altura de la Peña La Bulería, pero al parecer la colocación en sí conlleva unos costes que no se puede permitir ni el ayuntamiento ni la familia. Un caso igual ocurre con el de Manuela Ménez ‘La Chati’, que ha encontrado su hueco en la avenida Madre de Dios, en un sitio privilegiado. Cuando todo parecía indicar que finalmente íbamos a ver el majestuoso monumento ya instalado se conoce que la peana colocada por los miembros de infraestructura está al revés y ahora cuesta otro trance restablecerlo como debería. Un tanto surrealista.

Otro que comenzó a proponerse fue el dedicado al maestro de la guitarra Manuel Fernández ‘Parrilla de Jerez’, iniciativa de la hermandad del Cristo de la Expiración que recaudó un dinero en una zambomba dedicada al artista de San Miguel pero que no fue suficiente para construir el gran monumento encargado al escultor Fernando Aguado. También se habló de uno en honor a Manuel Agujetas que cedía un escultor francés pero que por dimensiones y estilo no concordaba en la Plaza Cristo de la Expiración, donde se pensó colocar. Ambos casos quedaron en el aire.

Ahora entremos en el asunto de José Vargas ‘El Mono’. Al cantaor fallecido en octubre de 2016 no se le ha organizado ni el típico festival en su honor, ni se le ha colocado una placa en ninguna peña, ni alguna calle de Jerez tiene su nombre… No por ello quiere decirse que a José no se le valore en Jerez, pues el mayor premio es el gran recuerdo de su público y de sus fieles admiradores. El genuino artista “llevó el nombre de su tierra por todo el mundo teniendo siempre un gran éxito”, recordó Joaquín ‘El Zambo’ en la presentación referida. Desde hace unos meses la familia del gran saetero de Santiago mueve por redes sociales una fotografía con la consigna “una calle para José Vargas ‘El Mono'”. La Federación de Peñas ya ha elaborado un escrito y se lo ha entregado a la familia para sumarse al movimiento iniciado en las redes sociales reivindicando el nombre de una calle por “la extraordinaria trayectoria artística tanto en el baile como en el cante que llegó a ejecutar José”.

En la tarde de hoy, martes 26, se celebrará una reunión de la conocida Mesa del Flamenco y en el orden del día está, entre otros temas, revisar los monumentos que deben colocarse y se aprovechará las circunstancias para recordar la importancia del nombre de la calle para José ‘El Mono’.