En un cumpleaños de Diego Carrasco todo puede pasar. Él hace tiempo que dejó atrás los límites musicales e innova según le convenga, que no es fácil reinventarse constantemente dejando siempre un buen sabor de boca, sin llegar al ridículo. En su 50 cumpleaños como artista, el de Santiago se entregó de principio a fin invitándonos a una fiesta por todo lo alto. El lugar elegido para tal celebración: Teatro Villamarta de su Jerez natal. Lleno hasta la bandera y con ganas de juerga, pues el público pronto comenzó a tocar palmas al compás que marcaban los protagonistas. Si hay algo que es justo destacar es la sincronía entre los músicos, que se comunican con la limpia mirada del respeto, por algo llevan toda una vida juntos. Otro de los aspectos más a subrayar de este concierto conmemorativo es la presencia de Pedro María Peña como responsable de la escena, del ritmo y del sencillo, aunque necesario, guión.

Para una cita tan importante cuenta con grandes amigos, artistas de primer nivel y pertenecientes a distintos géneros musicales. Quiso abrir con ‘Septiembre’, solo ante su gente. Emocionado, reconoció entre bromas que “no me salen ya las facetas de la guitarra, y mucho menos la voz”, por lo que invitó a Diego del Morao y a la cantante Silvia Pérez Cruz para interpretar juntos el tema ‘Mariposilla Verde’ creando un resultado de una belleza musical relevante. Como en todo cumpleaños, las sorpresas juegan un papel fundamental y Remedios Amaya se encargó de hacernos llorar con ‘Nana de colores’. La sultana de lo jondo propició el momento más emotivo de la noche. Los invitados de honor suelen acudir sólo a la llamada de los que merecen su presencia, por eso Diego Carrasco es Diego, por su poder de convocatoria. Arcángel estuvo y nos regaló su aroma onubense con el ‘Machaca’ y letras con las que recordaron a Moraíto y Camarón.

La familia estuvo y en especial, Maloko. Este hijo artístico de Diego comienza a volar en solitario con su recién publicado disco pero esa noche no pudo faltar para venerar con ‘Pobre de mí’ a quien ha marcado su carrera. Tampoco faltaron los de siempre, Ané y Juan Grande estuvieron a la percusión, Curro Carrasco a la guitarra flamenca, Ignacio Cintado se encargó del bajo, Jorge Gómez se centró en la eléctrica y  Faiçal Kourrich en el violín. Otro de los que acompañaron a su tío Diego fue Joselete de MushoGitano, marca de la casa con ‘Alfileres de colores’. Siempre estuvieron al quite las voces de Carmen Amaya y Amparo Lagares.

Otros momentos impagables y difícilmente repetibles fueron los que provocaron la chirigota del Selu con ‘Vamos pa San Juan de Dios’, al que se sumó un inesperado y sembrao Manuel Soto ‘El Bo’ con una aparición tan cómica como aplaudida.  La presencia de la familia de Lebrija también caldeó el ambiente de manera especial. Reverencia absoluta para Pedro Peña, Inés Bacán y José Valencia con el ‘Alahéa’. ¡Viva Lebrija! El cantautor más flamenco también estuvo. Javier Ruibal fue de los últimos en llegar al cumpleaños con un regalo especial, ‘Poeta de Cádiz’.

Para acabar, volvió a sorprender con los Gypsy Rappers, los raperos de Santiago, y Juan de la Morena, con los que decidimos no ‘arrecogernos’ e irnos con Diego a tomarnos la penúltima copa fuera del teatro, porque las buenas juergas flamencas acaban por la mañana. Diego consiguió demostrar porqué está donde está, y porqué sólo a su cumpleaños van los mejores.

Reportaje gráfico: Paco Barroso