A las once de la mañana de hoy Manuel Moneo Lara decía adiós a los suyos y a todos aquellos amigos, familiares y artistas que han querido despedirse de él. A sus 68 años, el Bronce de La Plazuela deja huérfana de cante al barrio, porque con él se va una rama más del denostado árbol de la pureza del cante de Jerez.

El cantaor había fallecido en la mañana del pasado 19 de diciembre a la edad de 68 años. El Bronce de La Plazuela enmudece dejando atrás una trayectoria amplia en la que defendió desde el primer momento el cante más racial, más ortodoxo.

Nacido en la flamenquísima calle Acebuche, Manuel fue el mayor de una larga saga de artistas en la que sobresalen nombres como Juan Moneo ‘El Torta’ (DEP) y Luis Moneo. Poseedor de uno de los metales más jondos que quedaban en el panorama cantaor, el jerezano fue siempre un seguidor de la escuela de Mairena, aunque ello no era óbice para que desarrollara con entereza y rotundidad el cante de Jerez.

Su trayectoria discográfica arrancó en 1973 con el disco ‘Nueva Frontera del Cante’ para seguir posteriormente con otros tantos trabajos entre los que destacan ‘Jerez. Fiesta y Cante Jondo’ (1991), ‘Testimonios’ (2007), ‘VORS’, donde compartía grabación con Agujetas, El Torta, Luis El Zambo y Capullo de Jerez, o el último, ‘Pa mi Manué’, incluido en la serie Flamenco y Universidad.

Moneo ha sido pieza clave durante años en los múltiples festivales flamencos que se suceden por la geografía nacional, desde Bilbao a Madrid pasando por la Bienal, el Festival de Jerez o la Fiesta de la Bulería.

Entre los reconocimientos que posee destaca la Copa Jerez concedida por la Cátedra de Flamencología en 1986, y la Palma de Plata concedida por la Sociedad del Cante Grande de Algeciras en 2012. Manuel Moneo dejará un legado excelso en el que la seguiriya, la bulería pa escucha o los martinetes y tonás sobresalen por encima del resto.