La cantaora jerezana María Terremoto se prepara para un nuevo reto en este 2018. Al proyecto de su primer disco, que ya se encuentra en proceso de preparación y que espera tener en el mercado allá por el mes de septiembre, la joven artista acaba de firmar una nueva iniciativa. Se trata del nuevo espectáculo del Ballet Flamenco de Andalucía, que estrenará el próximo verano en Granada.

El disco tal y como reconocía este pasado fin de semana en una entrevista en Diario de Jerez, va a ser “un disco clásico, no voy a salirme de lo que sé hacer, sobre todo porque es el primero y sería un error intentar meterme en un terreno que desconozco. Quizás, porque es algo normal, puede que haga algún tema algo más comercial, pero sin salirme de la línea. Son unos tangos actuales, pero tradicionales. Lo correcto, como digo, es hacer un disco de cante clásico, con sonido de hoy, pero normal”. Para este proyecto espera contar con Diego del Morao, Nono Jero y Manuel Parrilla a las guitarras, además de una artista invitada de excepción: Estrella Morente.

En medio participará, bajo la dirección de Rafael Estévez, en el nuevo montaje del Ballet Flamenco de Andalucía, que va a contar con la colaboración de Arcángel y del coreógrafo Juan Kruz. El estreno será dentro de la decimoséptima edición del ciclo ‘Lorca y Granada en los Jardines del Generalife’ que se podrá ver entre el 19 de julio y el 1 de septiembre. Sobre ello, Rafael Estévez destacó en su anuncio, realizado durante el pasado Fitur en Madrid, que se ha creado una coreografía en la que se reencuentra con el espíritu de Lorca, “basado en una experiencia personal”: la visita que hizo a Pilar López, hermana de La Argentinita, a su casa de Madrid, una casa donde se reunía parte de la Generación del 27 y donde Federico García Lorca ensayó con La Argentinita sus Canciones Populares Españolas.

Esta vivencia es el germen de Flamencolorquiano, “una fantasía estructurada en una sucesión de estampas escénicas, musicales y coreográficas, con pasajes vanguardistas, surreales, flamencos y populares” que encuentra ese “desequilibrio del que surge el contraste como bello efecto teatral” y sujeta al anacronismo que da como resultado “la condensación de una época”, según dejó dicho el propio poeta.