El flamenco de Jerez perdía el pasado sábado a uno de sus artistas más festeras, María Márquez, que fallecía a los 65 años de edad. Aunque pasó mucho tiempo alejada de los escenarios tras casarse con el futbolista Antonio Benítez, la jerezana, nacida en pleno barrio de Santiago, era una de esas personas indispensables para cualquier fiesta flamenca. Capaz de jalear, animar, cantar, bailar…Encima del escenario sacaba fuerzas de cualquier sitio para conseguir conectar con el público, para transmitir, que en cualquier arte es fundamental.

A la muerte de su marido regresó a Jerez tras haber vivido más de 40 años en Sevilla, y aquí, en la calle Taxdirt, había situado su casa, que rebosaba alegría y flamenquería. En los últimos años la habíamos visto sobre las tablas del Teatro Villamarta, participando en varios espectáculos navideños. Antaño, fue una de las protagonistas de la primera Fiesta de la Bulería, en la que participó en solitario a pesar de estar anunciada junto a su hermana. “Al final sólo actué yo porque a mi hermana le dio vergüenza y al final se echó pa atrás”, decía en una entrevista en Diario de Jerez.

Fue más una artista de fiestas privadas, que de escenario público, pero su gracia y su temperamento encima del escenario era sinónimo de éxito. María era hermana del pintor jerezano Juan Grande, y abuela de María Terremoto, al estar casada su hija con el añorado Fernandito Terremoto.

Desde Jerez Jondo queremos enviar nuestro más sentido pésame a la familia. Descanse Paz, María Márquez.