XVIII Jueves Flamencos de Cajasol: ‘Al compás con su gente’. Baile: Manuela Carpio. Cante: Enrique el Extremeño, Manuel Tañé, Juanillorro y El Quini. Guitarras: Juan Diego Mateo y Antonio Santiago.  Palmas y compás: Israel de Juanillorro e Iván de la Manuela. Artista invitado: Diego de la Margara. Lugar y fecha: Teatro Cajasol. 17 de mayo de 2018.

Manuela Carpio se presentó en Sevilla después de varios años de ausencia como un torbellino. La jerezana vive su segunda juventud, una juventud en la que su fuerza expresiva es más intensa que nunca y donde la improvisación se convierte en protagonista. Porque Manuela es una artista de raza, de momento y eso sí, como tenga el día es capaz de levantar del asiento a cualquiera.

Con mucha expectación, el público que llenaba esta nueva función de los Jueves de Cajasol disfrutó de un espectáculo sin hilo argumental, el baile tal y como es. Tangos, alegrías y soleá fueron parte fundamental de una noche que quedará ahí, y en la que se vivieron instantes inolvidables. Quizás el más sorprendente fue, una muestra más de que la bailaora estaba disfrutando como la que más, cuando asumió el rol de cantaora por bulerías. Lo lleva en la sangre, Moneo y Carpio, y señores, sólo con eso ya vale. Lo bordó por bulerías, se bailó y se cantó e invitó a su Diego de la Margara, otro elemento indispensable para ver la evolución del baile, para formar el taco en Sevilla.

No debemos olvidarnos del atrás, porque Manuela siempre se arropa con ‘su gente’, un atrás el que la experiencia de nombres como El Extremeño o la fuerza de Juanillorro, El Quini o Manuel Tañé es una garantía, como también lo es el respaldo y la calma que proporciona Juan Diego Mateos.

Manuela conquistó Cajasol con un discurso simple pero rompedor, anárquico pero hiriente, y a eso, señores, no le gana nadie.

TEXTO: P.B.