Acaba de lanzar su tercer disco al mercado ’21’, un disco en el que demuestra ya no sólo su capacidad interpretativa, sino que le consagra como un músico capaz de adaptarse y amoldar su talento a las capacidades de los demás. Bajo esta premisa, Dani de Morón expone en ’21’ el trabajo de años de formación y evolución, y lo hace de una manera sutil, casi sin hacer ruido pero dejando patente su impronta y sobre todo su personalidad con la guitarra.

Imagino que se lo habrán preguntado ya varias veces, pero ¿por qué ’21’?
Normalmente parece que poner un título siempre tiene una profundidad, pero en este caso no la tiene porque es mi número favorito desde que era pequeño. El número viene por una cuestión deportiva, pero a raíz de gustarme mucho hay muchas coincidencias, y una es que cuando dicen que una persona abandona este mundo, lo que pesa el alma son 21 gramos. Yo eso lo sé después. O que cuando empecé a grabar este disco hacía 21 años que empecé a tocar la guitarra. De todas formas, son coincidencias que no tienen la menor profundidad.

Tras ‘Cambio de sentido’ y ‘El sonido de mi libertad’ usted daba plenos poderes a la guitarra y ahora se los da al cante, aunque de una manera particular, ¿por algún motivo?
Sí, la verdad es que siempre he tenido claro que este disco fuese así, que representase un cambio. Quería que el tercero fuese así. Lo que ocurre es que la sorpresa, te la llevas cuando piensas en artistas de primerísima línea, como los que hay, y ves que se adaptan y se amoldan perfectamente a lo que les dices. Por ejemplo, quería que los cantes fuesen melodías clásicas, para que se viera lo que quiero hacer con la guitarra, es decir, añadir líneas melódicas a la vez que ellos cantan sin que por ello desvirtúe el concepto de tocar para cantar.

O sea que ha sido un disco muy meditado…
Bueno, la verdad es que sí. Después de ‘Cambio de Sentido’ (2012) y ‘El Sonido de mi Libertad’ (2015) llega ‘21’, cuya estructura, sinceramente, había pensado para que fuese mi primer disco. Tenía muchas ganas de mostrar cómo era el enfoque de un guitarrista a la hora de acompañar, no que fueran cantaores que colaboran contigo, que lo hacen, sino ponerte al servicio de ellos y crear ese colchón musical para que pudieran cantar de la forma que lo hacen.

¿Ha sido un proceso de grabación distinto a los anteriores?
Sí porque nada más que cuadrar fechas con todos ha sido muy complicado. Sin embargo, en cuanto a horas de grabación ha sido más cómodo. He echado bastantes menos horas que en los otros dos discos, no por falta de trabajo ni mucho menos sino porque se ha hecho mucho trabajo previo antes de ir al estudio. Los otros dos discos los he grabado en mi casa con la guitarra en el estudio solo y eso te permite hacer las cosas de otra manera. Toda la complejidad que tiene el proyecto lo ha hecho muy fácil el trato personal con todos ellos.

Y en toda esa estructuración, ¿qué le ha resultado más complicado?
Bueno, es conocer tu plano, saber lo que tienes que hacer, y a la hora de desarrollar las diferentes falsetas y componerlas, hacerlo de forma que se vea que estás tocando para cantar, pero que a la vez el cante predomine, como debe ser. La guitarra va creando siempre unas líneas melódicas y demás y no creo que luche contra el cante sino que vas sumándole. Siempre lo he creído, pero hacía falta hacerlo y demostrármelo a mí mismo, y es verdad que a medida que ha ido avanzando la grabación me he dado cuenta que era posible hacerlo. Además, ha ayudado muchísimo la respuesta cariñosa que he recibido por parte de todos los artistas que han participado. Ha sido difícil provocar esos encuentros pero no ha sido difícil el diálogo entre ellos, eso ha sido muy fácil y muy bonito.

De todos los temas, ¿cuál ha sido el más complicado de cuadrar?
No sabría decirlo. Quizás lo más complicado ha sido hilarlo todo para que fuese una historia, es decir, elegir cada estilo que iba a cantar cada uno pero que estuviera a gusto y a que a su vez se salieran un poco de la zona habitual. Por ejemplo, plantearle a Miguel Poveda hacer una guajira o a Jesús Méndez que hiciera los tientos. El Pele, por ejemplo canta por soleá que es un cante que suele hacer en su repertorio pero la mezcla que hace, de apolá y de Cádiz, no estaba registrada en ningún disco, ni siquiera suyo. Que Pitingo hiciera la malagueña…Esa ha sido la máxima dificultad.

“Mi buena relación con Jerez es culpa de Moraíto, fue él quien me acercó y quien me abrió muchas puertas, por eso estoy contento de presentar mi disco en el Alcázar”

Lo que está claro es que una persona joven como usted tiene el respeto del resto de profesionales, desde Poveda a Jesús Méndez pasando por Marina Heredia, Pitingo o El Pele…
Eso es precioso. Como tú dices, cuando levantas el teléfono no sólo te dicen que adelante, sino que están ahí apoyándote. No se quedan en ‘vale, llámame cuando quieras’, sino que se han involucrado totalmente. En ese sentido tengo que agradecer la implicación que ha tenido Arcángel, que se ha encargado de esa parte de la producción, de elegir los estilos que iban a hacer cada uno, de producirlos a ellos directamente, y dejar el cante lo más claro posible para que yo mostrarse lo que quiero.

Ha decidido presentarlo en Jerez el próximo mes de julio, un dato más que demuestra que Jerez y Dani de Morón siempre han tenido feeling…
Sí, me llevo muy bien con todos los guitarristas de aquí y en general con todos los artistas. Yo creo que mucha culpa de ello la tiene Moraíto, que en gloria esté, que me trató muy bien durante los años que trabajamos juntos con Mercé. De hecho tengo adoración por su hijo Diego, y creo que es algo mutúo con otros tocaores como Manuel Valencia, Bolita, Juan Diego Mateos, Santiago Lara…Hay un trato precioso y eso hace que tenga más ilusión todavía. La verdad es que para mí es un sueño, y estoy deseando que llegue. Será la presentación oficial y encima en ese lugar como el Alcázar que me encantó el año pasado cuando estuve en la presentación del disco de Jesús Méndez.

¿Qué idea de espectáculo tiene?
Bueno pues hacer la introducción y los interludios los haré yo y después acompañaré al cante de Jesús, Antonio y Duquende para mostrar lo que he querido hacer en el disco, es decir, tocarle a gente muy diferente. Además voy a contar con los Mellis, Diego Montoya, Carlos Grilo y el Bo que para mí son artistas de una talla increíble.

Es que hay actualmente en Jerez una generación de guitarristas…
Eso es increíble, y cada uno con su discurso propio. Sonando a su tierra pero con su discurso. Es algo impresionante porque los que me superan en edad eran ídolos míos cuando empezaba y ahora verlos de compañeros y amigos y que haya esa relación tan buena es algo alucinante.

TEXTO: P. L.