Fernando Jiménez (Jerez, 1988) defiende el baile racial, y representa a una de las últimas hornadas del flamenco de Jerez. De elegante estampa y presencia varonil, este jerezano curtido en el Barrio de Santiago sueña con poder culminar su evolución con un hueco en el Festival de Jerez. Hablamos con él de pasado, presente y futuro en el Tabanco El Pasaje, un rincón con mucho arte.

Dicen que usted es el último representante del baile gitano..

No lo sé, pero sí me identifico más con el baile gitano racial, que es lo que reivindico. Siempre lo he defendido y lo defenderé, más que nada porque mi baile es mi forma de vivir. El día que no haga eso, lo dejaré todo. Siempre me ha pasado que todas las negatividades que te da la vida, me las quito con el baile.

Pero, qué cuesta tener un sitio en esto del flamenco, ¿no?

Sí que cuesta por eso hay que ir poco a poco. En mi caso, no obstante, tengo la suerte de que actualmente en Jerez el hombre en el baile es minoría. Hay gente consagrada, como Antonio El Pipa, Joaquín Grilo, Andrés Peña o Juan Antonio Tejero, pero luego somos pocos, yo creo que sólo Miguel Ángel Heredia y yo, no hay mucho más, la verdad.

A usted le viene el flamenco en el ADN…

Bueno, yo soy biznieto de Tía Anica La Piriñaca por parte de madre, y ya se sabe, en la familia de mi madre todos cantan. Mi madre, mi tía la Boti, la hija de La Piriñaca… Y por parte de mi padre, soy sobrino de José Vargas ‘El Mono’. En la parte de mi padre se ha bailado más que se ha cantado, aunque también se ha cantado, claro que sí. Yo tengo una hermana de mi padre, mi tía La Chayo, que baila por bulerías pa reventá y mi abuela Andrea, que por cierto la subí en 2009 a los Viernes Flamencos porque era su sueño, igual. Por eso, yo llevo eso en los genes.

¿A qué empezó a bailar?

Yo empecé muy chiquitito. Me metieron en la peña Tío José de Paula porque la mayoría de las mujeres son familia. Yo tenía siete u ocho añitos y empecé a ir con ellas bailando. Ahí es donde he echado los dientes artísticos porque con la peña hicimos muchas cosas y en muchos sitios diferentes y eso me ayudó. Date cuenta que desde los 14 años hasta los 17 siempre fui con la peña y he coincidido y he visto bailar desde muy pequeño a Antonio Canales, Juana Amaya, Manuela Carrasco, en fin, bailaores de primera categoría.

Pero también le hemos visto muchas veces en los pocos tablaos que hay en Jerez…

Sí, con 13 años empecé a trabajar en la Taberna Flamenca, que ahora se llama Tablao Calé.  A su propietario, Pepe Montoya, le tengo mucho que agradecer, de verdad, porque fue allí donde conseguí madurar. Me di cuenta que el flamenco iba a ser parte de mi vida, más que nada porque hasta entonces yo tenía el flamenco como algo natural, algo que vivía en casa a diario, pero en la Taberna entendí que era lo que me gustaba y que tenía que mejorar y seguir formándome.

¿Y ha tenido un espejo en el que mirarse?

Mi referencia ha sido siempre mi propia familia. Me encantan las mujeres de Tío José de Paula, que son familia en muchos casos.

No me diga que no le gusta ninguna bailaora o bailaor…

Sí claro, de los de ahora, por ejemplo, me gusta mucho Gema Moneo, que es de las últimas en salir y tiene mucho talento. También me gusta la gitanería de Farruquito. De los más antiguos me encanta Manuela Carrasco.

Aunque usted nunca ha dejado de aprender…

Sí, también he querido formarme, simplemente porque durante un tiempo decían que sólo bailaba por bulerías y no era así. Por eso decidí seguir aprendiendo y bueno, afortunadamente, parece que esa etiqueta me la he quitado.

¿Le molesta que digan que es de los pocos que mantiene el baile masculino de Jerez?

A mí no, porque eso es lo que dice la gente que soy el que mantiene las raíces del baile de Jerez por bulerías. También está Diego de la Margara, que tiene el baile de Jerez por excelencia. A mí me agrada que me digan eso, porque es algo que me encanta, yo bailo de la manera que he aprendido desde chico, es natural.

¿Cómo ha ido el verano?

El verano ha ido bastante bien, la verdad, porque actué en los Viernes Flamencos y luego he estado en un festival de música que se celebra anualmente en Londres, el Festival Internacional Port Elliot, y donde por primera vez han metido flamenco. Estaba al sur de Londres y está distribuido por zonas y carpas, y en cada zona hay una música diferente. He estado con Fernando del Morao y Agustín de la Fuente a las guitarras, Luis El Mono y Fania Zarzana al cante y Saray García al baile conmigo. Allí estuvimos cinco días.

Una imagen del Port Elliot Festival

Y en estos días, ¿qué agenda la espera?

Bueno, acabo de llegar de hacer un curso en Bilbao ,concretamente en la Escuela Flamenca Las Arenas. También estoy pendiente de otro curso en Oslo con la bailaora con la que ya he hecho varias cosas allí. Eso y mis clases que habitualmente doy clases en Sotogrande.

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También el 29 de noviembre voy a Alicante, al Festival Flamenco Mediterráneo, tanto para hacer un curso como para actuar con una zambomba que llevamos. Luego también el día 22 de diciembre me han llamado para estar en la zambomba de Villamarta que organiza Luis de Periquín.

O sea que de trabajo no se puede quejar…

Claro que no, porque aunque no es mucho sí que reconozco que es bastante continuo y eso te ayuda a seguir. Está claro que a uno le gustaría tener más, pero bueno, no me quejo.

Antes me comentó que a lo mejor volverá a viajar a Oslo, ¿ha salido mucho fuera de España?

Sí, la primera vez que salí fue con 17 años, a Estados Unidos, una gira que hice con la Compañía Dulce Internacional Flamenco, en la que iba a la guitarra Ismael Heredia y cantando el Niño de la Fragua. A partir de ahí, he hecho muchas cosas, tanto en Japón, donde he ido cuatro veces, como en otros países.

¿Para cuándo una oportunidad en el Festival de Jerez?

(Risas) Espero que pronto. Lo que me falta es eso, porque ya he estado en los Viernes Flamencos varias veces, he estado en la Fiesta de la Bulería, y bueno, sólo me queda tener la oportunidad en un sitio importante como el Festival, por ejemplo. El año pasado ya la tuvo Miguel Ángel Heredia, y bueno, uno sueña con poder tener ese sitio. Ojalá sea este año porque tengo muchas ganas de poder bailar en el Festival de Jerez. Creo que a mis 30 años me veo lo suficientemente preparado y formado para estar ahí.

Ya por  último, ¿cree que se está siendo justo en Jerez con la figura de José Vargas ‘El Mono’?

Sinceramente no, y no es porque sea familia mía, sino porque ha sido un artista que ha llevado siempre el nombre de Jerez por todo el mundo. Creo que Jerez le debe un reconocimiento y que la familia se sienta orgullosa. No veo bien que a día de hoy ni siquiera tenga una calle, es algo que lo debería tener desde hace mucho tiempo.