El maestro Paco Cepero celebró en la tarde del domingo, 04 de noviembre, su sesenta aniversario en el arte y lo hizo encima del escenario, más vivo que nunca. Tocó la guitarra en forma de concierto, acompañó al cante, también al baile y hasta cantó, y todo lo hizo bien y a pleno rendimiento. Si decimos que Jerez ha dado diez grandes artistas en toda su historia no nos equivocamos si aseguramos que uno de ello es Cepero al haber aportado a la cultura mundial de la música un estilo propio y personal que ha marcado grandes épocas tanto en España, como en Europa y América. Grandes voces como las de Rocío Jurado, Chiquetete, Lolita o Isabel Pantoja han bebido de su fuente compositora convirtiéndose, sus canciones, en grandes éxitos de ventas y en popularidad.

Pero Paco empezó escuchando cante, “aprendiendo” el compás de su gente de Jerez y por ello se convirtió en uno de los mejores acompañantes de la guitarra, para siempre. Desde su inicio en el Teatro Falla hace seis décadas y esos primeros años con La Paquera, Tío Borrico, El Troncho o El Berza, comenzó a despuntar siendo el requerido por la época dorada de los festivales para hacer lo propio con Pansequito, Rancapino, Turronero, Carmen Linares, Juanito Villar o Camarón. En la gala, bien estructurada por Paco López, mostró su sapiencia dejando libertad al cante de David Carpio, por soleá, Vicente Soto, por seguiriyas, o María José Santiago, por tientos y tangos. Los tres aportaron sus bondades en lo jondo, desde el inapelable quejío de Carpio, hasta la madurez magistral de Sordera, pasando por la elegancia en el escenario de María José.

De ese modo, sentado en una silla dejando importancia al cante, volvió a aparecer Paco para acompañar a Jesús Méndez, un talento que encandiló con ‘Sola’, uno de los títulos que en su día escribió el maestro guitarrista y que el de La Plazuela refrescó dejando boquiabierto al público del Teatro Villamarta de Jerez. No solo el flamenco ha dado triunfos a este futuro ‘Hijo Predilecto de Jerez’, también la copla, de ahí que apareciera como si de una estrella de los 70 se tratase la cantante Laura Gallego, con el título ‘De vintage’ elevando el placer sonoro de la canción hasta el campanario de San Miguel. Pródiga la carrera de Paco como productor, que nadie se olvide.

Como solista apareció cual ‘Emperador de las seis cuerdas‘, satisfecho y a placer con el sitio que se le estaba dando en su tierra. Interpretó ‘Noche Andalusí’ y, más tarde, ‘Agua Marina’, rodeado de Paco León, Santi Lara y Javi Ibáñez, tres valores que lo acompañaron a desgranar las bellas notas de estos títulos. Eufórico y emocionado, así veíamos a Paco que sufría una dolencia de ciática. No faltó a la cita Mariquilla, guía del baile de Graná que prefirió recitar versos en honor a “mi compañero y amigo”, con la elegancia de las artistas antiguas. No faltó a la cita la Banda Municipal de Música y alumnos del Conservatorio, dirigida por Paco Orellana, interpretando ‘Dios te salve Amargura’.

Pero lo mejor de la noche, amén de las continuas aportaciones de Paco, fue Mercedes Ruiz por alegrías. La sutileza de esta bailaora jerezana llegó al máximo exponente en una generosa intervención que logró levantarnos el vello de la piel. Con castañuelas, sin abusar de los pies, acudiendo al braceo clásico y paseándose sin rival, volvió a explicarnos en forma de estampas preciosas su lugar en lo más alto, el porqué de ello. Paco acudió a su memoria en el acompañamiento al baile que le cundió en su etapa de tablaos, y Santi Lara se sumó a la fiesta, así como el especial eco de David Carpio, y las palmas de Javier Peña y Perico Navarro (también en percusión).

Paco cantó ‘Amor, Amor’, ‘Esta cobardía’ y ‘Volveré’, antes de celebrar por todo lo alto a ritmo de bulerías este cumpleaños tan flamenco, tan merecido y tan justo.