Catorce años de Festival y por fin dará un curso, ya era hora, ¿no?
La verdad es que sí, y me hace mucha ilusión. Nunca he estado en el Festival y no sé cómo es esa experiencia. Quizás me ha extrañado que en todo este tiempo no se hayan acordado de mí pero ya se sabe, yo soy de los chapados de la antigua y para ir a trabajar a un lado me tienen que llamar. Hoy día es al contrario, son los artistas los que llaman a la puerta de sitios.
Es usted uno de los profesores con más experiencia en Jerez ¿Desde cuando se dedica a esto?
Tengo licencia fiscal desde 1973, cuando me mudé a mi academia actual, pero antes estuve 12 años en la calle Sol.
O sea que fue uno de los precursores...
La primera academia fue la de Antonio Gallardo y ya luego, cuando abrimos Cristóbal, en su segunda etapa, y yo, él la quitó. Poco a poco fueron apareciendo algunas más como la de Fernando Belmonte, otro hombre al que no le han dado su sitio, en Bizcocheros. Después vino Angelita Gómez que la puso con Manuel Morao en Doña Blanca primero y luego en la Porvera.
Háblenos de su carrera artística. ¿Cuándo empieza?
Empecé con Cristóbal, pero estuve muy poco, porque montó su ballet y se fue por ahí. Luego seguí bailando con una de sus alumnas, Milagros Arana, y poco a poco fui aprendiendo más hasta que después de volver del servicio militar me fui a Madrid. Estuve en tablaos de Madrid, de Barcelona, de Canarias, Bruselas, Marruecos, en fin, he recorrido toda Europa, hasta que abrí la academia.
Y ¿qué le da más miedo el escenario o dar clases a extranjeros con pocos conocimientos?
Para mí el escenario, aunque también es como todo. Soy una persona muy corta y me he creído siempre, y me creo, inferior a los demás y eso es algo que siempre me han recriminado. En mi caso, siempre me ha costado subirme al tablao, pero cuando he estado dos o tres días me he sentido yo, y al final, he visto que los aplausos que me he llevado no se los han llevado los demás. Aún así nunca me lo he creído porque como digo siempre, mejores que yo los hay a patadas, pero también los hay peores y están mejor considerados, han sabido venderse.
¿Qué tipo de alumnos/as acuden a sus clases?
Aquí vienen de todos los países, unas veces vienen más y otras menos pero todo el año hay movimiento. Yo no soy como los que dan cursos una semana, y luego se van, yo estoy como la funeraria, siempre dispuesto. Tengo clases lunes, miércoles y viernes divididos en grupo según su nivel. Lo que no tengo son niños, de eso ya me harté. Pero vamos, que desde las once que empiezo me pueden dar aquí las diez de la noche. Muchas veces tiene que bajar mi mujer con el plato de comida para que coma algo porque no paro.
Usted que ha coincidido con grandes del baile, ¿cómo lo ve actualmente?
Hoy día todo es técnica, hay una técnica perfecta, y antes se hacía un baile más de arte. Yo no he sido un bailaor de échate pallá, pero sí he visto muy buenos bailaores y bailaoras en Barcelona, por ejemplo, La Singla, La Chana, Carmen Amaya....y esta gente para mí eran figuras. En cambio, ellos
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| Con más de 40 años dedicado al baile, primero como profesional y posteriormente como docente, el jerezano se estrena oficialmente en el Festival donde impartirá las Clases Magistrales. Su amplio conocimiento y su capacidad para enseñar este difícil arte han hecho que su estatus de consideración entre los cursillistas que acuden a la ciudad por estas fechas sea muy alto |
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venían a verme a un tablao simple donde yo bailaba y me decían ‘primo, es que tú lo tienes de cine. Levantas los brazos y no veas...’. Eso se está perdiendo (gesticula con los brazos y cuenta los tiempos mientras está sentado).
O sea que el baile en el sitio ya no se hace...
Muy poco, no hay tantos que bailen limpio, hay mucha metralleta. Tú puedes correr y hacerlo con temperamento, pero no así. Algunas alumnas mías, y es algo en lo que insisto mucho, no piensan ni en los brazos, ni en el traje, van como metralletas y les digo ‘quilla, tranquila, hay que echar cuenta a las manos’.
¿Echa algo más de menos?
Sí, sobre todo las castañuelas porque yo desde que era niño, y lo sigo haciendo, he usado las castañuelas en los fandangos de Huelva, caracoles, seguiriyas...Todo eso se está perdiendo. Ahora, tampoco entiendo que ahora se hagan cursos como los de bulerías con castañuelas, algo que en mi vida he visto. No saben ya qué inventar.
¿Quienes han sido sus bailaores preferidos?
En el baile siempre me ha gustado Antonio Gades y Rafael de Córdoba. También me han gustado mucho Mario Maya, el Güito....Pero vamos, para mí Antonio era el mejor bailarín del mundo porque era completo, bailaba igual de bien danza que flamenco.
¿Cree que como ocurría antes, el bailaor debería ser más fiel a un estilo?
Yo creo que sí. En mi época, el que se dedicaba al flamenco bailaba flamenco, y el que se dedicaba al clásico español se dedicaba al clásico español. Ahora sin embargo, está todo rebujado, el flamenco, el contemporáneo, el clásico español....Yo respeto todo lo que se hace, porque hay cosas muy bonitas, pero el flamenco, para mi concepto, es el cante, el baile, la guitarra y las palmas, nada de caja, nada de violín. Con eso pierde. El flamenco es escuchar un zapateado y que las palmas te lleven.
Como está cambiando todo...
Te voy a decir otro ejemplo. Hoy día hay muchos cantaores que saben cantar alegrías, soleá, tarantos..., pero cuando hay que cantar pa bailar no saben cuándo tienen que entrar. Yo con 25 años me llamaba cualquier representante para ir a una fiesta y me decía 'pues mira van cuatro bailaoras, un cantaor, un guitarrista y tú'. Cuando yo llegaba a la fiesta me decía el cantaor 'primo, tú qué vas a bailar' y lo hacíamos sobre la marcha. Hoy no, hoy una bailaora o un bailaor va a cualquier fiesta y tiene que estar una semana ensayando por eso muchas veces, sobre todo cuando no hay mucho dinero, los cantaores y los artistas prefieren no ir.
Y en Jerez, ¿viene gente empujando en el baile?
Hay muchas niñas que tienen cualidades pero en cuantito le dicen qué bien bailan, se lo creen y ya está. Eso se quita todo cuando se sale de aquí, porque te vas a Madrid y hay veinte mil bailaores o bailaoras que son monstruos y que tienen la humildad del principiante.
Muchas alumnas nos comentan que debería salir más a dar cursos, ¿le cuesta salir de Jerez?
No es que cueste, lo que pasa es que no me gusta dejar la academia a cargo de nadie. Cuando salgo procuro coger la Feria, Navidad o Semana Santa, que doy aquí vacaciones. He estado hace poco en Alemania, en Suiza y en Italia, la verdad es que fuera se me valora bastante. |