La vigésimo tercera edición de las Noches de San Telmo de la Peña la Bulería no pudo tener mejor comienzo. La entidad de La Plazuela recibió el sábado, en la primera entrega de las tres previstas para este ciclo, a Toñi Fernández, cantaora de Almería que despunta en multitud de festivales flamencos, peñas y otras muestras a lo largo del terriorio español desde ya hace años. La cantaora era la primera vez que pisaba una peña jerezana, por lo que aseguró sentirse «feliz y orgullosa de estar en esta peña, como siempre había soñado».

Una edición, ésta, enlutada por el fallecimiento de dos personalidades queridas y respetadas dentro de la peña que han fallecido hace apenas unas semanas, uno de ellos se trata de Luis Rodríguez Aguila, fundador en 1977. Con un crespón negro y un caluroso aplauso se recordó a ambos, y dio comienzo el recital. Lo hizo con una zambra caracolera, con la introducción guitarrística de Miguel Salado. El jerezano fue aplaudido en reiteradas ocasiones, fruto de su bien hacer en las labores de acompañamiento. También estuvieron muy acertados, que todo hay que decirlo, los palmeros de la gala, Luis Santiago y Luismi Fernández.

Toñi Fernández, Luismi Fernández y Luis Santiago. Foto: Paco Barroso.

Toñi Fernández, Luismi Fernández y Luis Santiago. Foto: Paco Barroso.

Desde el principio dio muestras de talento, buenas sensaciones y poderío. Estamos frente a una artista cabal, de corte clásico y muy flamenco, de las que no alzan la voz para enganchar sino que se duelen en quejíos. Mastica el cante para que la transmisión sea efectiva, que no efectista. Posee un estilo personal cuyas condiciones y aptitudes hicieron de la noche del sábado una velada espléndida y para el recuerdo. El público respondió con una ovación unánime. Se sabe mover en el escenario y va camino de convertirse en un referente del flamenco femenino.

Miguel Salado. Foto: Paco Barroso.

Miguel Salado. Foto: Paco Barroso.

Si bien estuvo en la zambra inicial, mejor sonaron sus soleares y seguiriyas. El propio Salado se emocionó sobremanera teniendo que respirar hondo para poder seguir el recital. Gustaron los tangos en los que la vimos dibujar braceos  con donaire y salero. Fandangos y estilos gaditanos formaron parte del amplio recital. Por supuesto una profunda taranta, y las bulerías, en las que contó con un número de aficionados que se sumaron, bajo su petición, construyendo un fin de fiesta en el que respiramos Jerez, a pesar de haber venido desde Sevilla- donde reside hace años la cantaora- y haberse fraguado en Almería. La próxima cita será el sábado 18, con el cante de Antonio Agujetas y el toque de Domingo Rubichi.

Texto: JUAN GARRIDO

Fotos: PACO BARROSO