“Jerez tiene una deuda con Carlos Martín Ballester”. Esta reflexión en voz alta que pronunció el compañero José María Castaño acumula una verdad incuestionable respecto al trabajo realizado por el coleccionista y empresario madrileño. Un ser de afición absoluta que ha centrado el inicio de su colección en un ser imprescindible para entender el flamenco a niveles históricos, por sus influencias y estilos, así como por su magnificencia interpretativa. Don Antonio Chacón ya no es sólo el nombre de un extraordinario cantaor jerezano nacido en la calle Sol del barrio de San Miguel y conocido como ‘el Papa del cante’, sino que además es el título de la obra literaria y musical que se conoció en la noche del viernes en la entidad cuyo titular es el propio artista.

Un libro+CD en el que se pueden encontrar un total de 57 cantes repartidos en tres discos, una recopilación en la que 53 de las grabaciones proceden de discos de 78 rpm y 4 de cilindros de fonógrafo. El acto de presentación estuvo centrado en desarrollar las entrañas del trabajo así como intercambiar impresiones sobre la figura del maestro protagonistas derribando, así, algunos mitos que por desgracia siguen manteniéndose hoy día sobre su persona, o como dijo el propio Carlos: “don Antonio, más que infravalorado, está encasillado”.

Cabe destacar la presencia del presidente del Centro Cultural Flamenco Don Antonio Chacón, Juan Alfonso Romero, que dio la bienvenida además de poner en su voz el agradecimiento más profundo de la afición jerezana, y del mencionado compañero en los medios y director de los Caminos del Cante que fue puntualizando, a su parecer, elementos no superficiales del trabajo. Así, destacó Castaño que entre las grandezas de esta obra están la de aplicar un método de investigación al ámbito flamenco y la de haberse rodeado de un gran equipo para no caer en la aplicación de verdades absolutas, sino llegar a conclusiones en común a través de distintos puntos de vistas. Es preciso resaltar que en la obra intervienen plumas de referencia en del mundo flamenco como el respetado Ramón Soler Díaz, Guillermo Castro Buendía o José Manuel Gamboa. El prólogo corresponde a Manuel Ríos Ruiz.

A esta presentación acudieron un nutrido número de artistas como Vicente Soto, Fernando de la Morena, Macarena de Jerez, Melchora Ortega, José Carpio ‘Mijita’, Pedro Garrido ‘Niño de la Fragua’, Manuel de la Fragua, Domingo Rubichi o los que pusieron su música en modo de ilustración, los hermanos David y Alfredo Lagos, que estuvieron a un nivel superior interpretando estilos en los que Chacón dejó su impronta como la caña, la seguiriya o la malagueña.  No faltaron personalidades del mundo de las peñas como miembros de juntas directivas de Los Cernícalos, La Bulería o Tío José de Paula. La prensa no faltó, ni tampoco un elevado número de aficionados de distintos puntos de la provincia.

Carlos Martín aseguró que “es el comienzo de una colección cuyo siguiente número estará dedicado a la figura de Manuel Torre”. La intención es publicar una o dos obras al año, “depende como me encuentre de fuerzas”, aseguró, y tiene en mente a otros grandes del cante jerezano como Juanito Mojama o Isabelita de Jerez. Aprovechó, a lo largo de su intervención, para hacer hincapié en la defensa que Chacón hizo siempre “del cante gitano, por ello no podía dejar de escuchar a Manuel Torre o a Mojama”, además dejó claro que muchos cantaores gitanos se han visto influenciados como Juan Moneo ‘El Torta’, sin ir más lejos. Se oyeron algunos cortos de este trabajo, destacando una soleá en la que la voz del maestro jerezano aparece sin distorsión alguna, acercándonos a la realidad sonora del intérprete que “supo mantener la herencia recibida y hacerla grande, y además supo desarrollar su faceta creativa dejando un gran legado para el futuro”, se vino a decir.  José María Castaño no quiso despedirse sin asegurar que aún no ha nacido nadie que haya superado la obra de don Antonio Chacón. No hay mejor manera de redescubrir a esta personalidad cantaora que hacerse con este trabajo y leer, de forma dinámica, cómoda y amena, por cierto, y escuchar sus grandes obras, algunas inéditas. La noche la cerraron David Lagos y Alfredo Lagos con una pincelada de cantes.

¿Para cuándo el nombre de una calle para don Antonio en Jerez? Es otra manera de recordarlo eternamente.